“Historias y anécdotas de la mili.”

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Llaman a filas
   Cuando recibimos la carta que nos tocaba ir a realizar el servicio militar, para muchos suponía una pérdida de tiempo, te rompía los estudios que estabas realizando, te jodía tener que abandonar durante un tiempo, a tu novia, tus amigos, tu casa.
Para otros, la recibían como una nueva experiencia, como un reto, a ver si podía, si era tan dura como decían los que la habían pasado.
La verdad es que los primeros 15 días, no voy a decir que fueran extremadamente duros, pero si raros. No te dejaban salir hasta que te aprendieras los galones y señales diversas, por lo menos, por LA MARINA, que es por donde yo he ido.
Salida al mundo exterior  Después de esos 15 días, los que logramos aprendernos los galones y señales, salimos desbocados a la rua. El que más y el que menos, llegamos un poco piripis, y recuerdo que un compañero de La Ramallosa, y que dormía en la parte alta de las literas y cerca de los armarios de latón, donde guardábamos la ropa y demás prendas de la mili, con la tajada que traía, se cae de la cama – litera, contra los armarios, sobre las tres de la madrugada, y no os podéis imaginar el ruido escandaloso que se formó.
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Bueno, bueno, llegó el cabo furriel, preguntando, que coño pasa aquí. Los compañeros tratamos de cubrir al que se había caído, y al no aparecer ningún culpable, joder, todos a la explanada a meternos caña durante 2 horas. Al día siguiente, recordando el asunto, el de La Ramallosa, “se escojonaba a reir”, y nos decía, joder, que tajada cogí. No sabía si estaba en el cuartel o en la fiesta del pueblo.

La brigada de los analfabetos Empiezo por esta palabra bochornoso, porque no sabría que otra palabra emplear para describir que tuviera que existir una Brigada de analfabetos.

Nadie tiene derecho alguno a rebajar a ningún ser humano por ser analfabeto.

Si, queridos lectores, Cuando escuché esto, no daba crédito a lo que estaban diciendo el mando correspondiente, que por cierto, tenía cara de amargado, por no decir una palabra más fuerte.
No comprendía tremenda degradación a unos compañeros, que por los motivos que fueran, no habrían podido estudiar. Como que para defender la Patria, habría que ser un superdotado.

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Y, sinceramente, mi mayor satisfacción fue el poder ayudar a un grupo de 5 compañeros, por lo menos, intentarlo, a que aprendieran a leer y escribir, y saber lo elemental de los números, sumar, restar, etc. Lo que nos dio tiempo durante los 45 días que duró la instrucción. Después de ahí, destinaban a cada una por la Península.

Recuerdo, con lágrimas en los ojos, cuando un compañero de Sevilla, me pidió por favor (llevávamos una semana), que le escribiera una carta a su mujer. Le contesto, como que por favor, claro que si, ahora mismo.

Le pongo el boli en su mano, le cojo la mano, y empezamos a escribir esa carta. Me caían los lagrimones como cataratas. El sevillano me dio, las gracias, y le contesto, no querido amigo, gracias a ti, por ser tan valiente.

001ETEA baloncesto y buena mili.

Después de los 45 días de instrucción, me destinan a la ETEA, a hacer un curso de Teletipo, y ya me quedé en la misma.

Por aquel entonces jugaba al baloncesto, y empecé a jugar con el equipo de la ETEA, y os podéis imaginar las ventajas que eso conlleva.

Bien, a pesar de los 18 meses de mili, para mi, ha sido una experiencia de convivencia y compañerismo. Entre tanta gente, por supuesto, tiene que haber de todo, pero eso siempre ha sido así. Yo la valoraría como positiva, una experiencia más.

Texto: Anxo.

Fotos: Faro de Vigo, wikipedia Spanish frigate Baleares,  Ivá

2 comentarios en ““Historias y anécdotas de la mili.”

  • el 28/04/2016 a las 11:49 pm
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    Muy bonitos tus recuerdos de la mili. Supongo que en los últimos tiempos en que se tenía que cumplir el servicio militar, las cosas ya debieron cambiar mucho, por ejemplo, seguro que ya no había una brigada de los analfabetos, aunque claro, si debía existir el batallón de los torpes, porque si uno puede ser torpe a pesar de haber podido estudiar.
    Saludos. Gloria.

  • el 09/05/2016 a las 11:03 am
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    Gracias por contarnos tu experiencia.¡Cómo cambiaron los tiempos¡,menos mal que desapareció la mili, que suponía un año perdido cuando no traumático.Conozco gente que desde su experiencia militar no sale de depresiones y siquiátricos.Tú, al menos hiciste una buena labor

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