Excursión por tierras de Letras y Conquistadores: Salamanca y Extremadura.

Más de una larga treintena de usuarios y usuarias del  Centrossociocomunitario de Coia-Vigo, nos subíamos alegremente al bus que nos llevaría a nuestro viaje por lugares, tan sugerentes, como algunas ciudades de Extremadura y Salamanca, del 2 al 4 de Junio.

De camino a Salamanca.

Eran las 7 de la mañana del dia 2 de Junio, cuando empezamos nuestro viaje, con buen ánimo y dispuestos a conocer y gozar de los lugares, el paisaje y todo lo que conlleva una salida.

Durante el trayecto  Mati, nuestra guía-acompañante y especialista en Historia del Arte, nos comenta curiosidades, datos y, por supuesto, nos habla de los romanos y el papel que juegan en el trayecto que estamos iniciando.

Por ejemplo, cuando pasamos Orense nos recuerda como la ciudad era lugar preferido por los romanos para disfrutar de sus termas. También los legendarios Templarios  venían a esta ciudad para sumergir sus espadas en las aguas, para  purificarlas.

Durante un tramo vemos bellísimas montañas que son la puerta del Parque Natural Integral del Invernadero donde, nos dice Mati, es el único Parque de este tipo que aún  conserva restos de la última glaciación.

El paisaje nos lleva ahora a cruzar Zamora, desde lejos, donde existe el mejor conjunto histórico-artístico del Románico, nos recuerda nuestra guía. Y también nos comenta que para los conquistadores del mundo árabe de aquellas épocas,  Zamora  era la capital del reino de Galicia.

 Salamanca: en busca de la rana con ardor.

Inevitablemente, para el turista genuino, uno de sus objetivos en Salamanca es descubrir la famosa rana en el edificio de la Universidad

Les puedo asegurar que todo nuestro grupo la descubrió, unos en la foto de la cámara, otros en el  fachada y, los más ingeniosos, en las postales que compró al buen vendedor que se acercó por allí.

Nos comentan que  antes del siglo XVIII no había mujeres en la Universidad, porque tampoco se las dejaba. Que fue en Salamanca donde  estuvo el primer bibliotecario con salario, y así muchas otras curiosidades, como el astronauta en la fachada de la Catedral Nueva, ya restaurada, así como un “sospechoso” mono comiendo un helado.

Comemos, y bastante bien, en el restaurante del  “Hotel Castellanos II”.

Nuestra guia de la ciudad, Cristina, nos hace el recorrido por la zona antigua. Nos comenta cosas curiosas, como que el nombre de “Charro”, que en Salamanca se le da a quien guardaba el ganado en el campo y, que era el sinónimo de los habitantes de la ciudad.

Por desgracia el programa es apretado y no podemos visitar por dentro la Universidad, u otra serie de edificios maravillosos que tiene la ciudad. A las cinco salimos para Mérida.

Día 3 de Junio. En la Via de la  Plata: Mérida o Augusta Emérita.

Ya estamos en la ciudad de los  22 siglos de historia, y novena capital para el Imperio Romano. Un lugar donde la historia talló sus huellas más interesantes.

Nos alojamos en un hotel ; “Las Lomas” que, a pesar de sus 4 estrellas, está un poco viejo y la comida de su restaurante no alcanza el nivel esperado.

Iniciamos el recorrido por los lugares más significativos, como el conjunto arqueológico del  Anfiteatro , con Juana, la excelente guía de la ciudad. Me maravilla  todo lo que veo y el Anfiteatro es una belleza . Nuestro compañero José  responde a la petición de la guía y nos canta, como una verdadera estrella, un “si yo fuera rico”, en el escenario para mostrarnos la perfecta  acústica , la sabiduría con la que  se pensó y construyó este increíble recinto teatral.

A todo el grupo nos llama la atención el tema de las letrinas de la época y los métodos y usos de limpieza de traseros, a saber, con una especie de pelotita, que el esclavo de turno mojaba en el agua y limpiaba al señor en su parte trasera. Decir que dicha pelotita que hace las veces del papel higiénico de la época, se usaba el mismo para todos. Les recuerdo que la capacidad del lugar era de 16.000 personas.

También vemos el circo y Juana nos explica cómo funcionaba todo aquello.

A la salida, con buen sol, el grupo se desbanda un poco y compramos, a diestro y siniestro, los anhelados productos ibéricos. Triunfa un producto local llamado “Patateira”, a base de grasa de cerdito extremeño , pimentón y patata. Es como una especie de sobrasada .

Por la tarde Guadalupe y  su monasterio.

Estamos en la provincia de Cáceres y la parada es en Guadalupe. Un monasterio donde cada cual puede encontrar y sorprenderse con la Virgen o sus obras de arte. Me llaman especialmente la atención los gigantescos libros miniados de la época, (120 en total), que pesan entre 46 a50 kilos y llevan ruedas, además de estar escritos en latín y contar con unas fabulosas ilustraciones. También las obras de arte, entre las que se encuentran un posible Cristo de marfil atribuido al gran Miguel Ángel, o la impresionante colección de pinturas de frailes de Zurbarán, entre  otros, como el Greco o Giordano Bruno. Todo un espléndido archivo donde la cultura y el arte reposan al abrigo y cuidado de los frailes, ahora de la Orden de los Franciscanos.

Luego toca Trujillo, en un vistazo rápido, con su espléndida Plaza Central y el casco histórico.

Día 4: Cáceres.

Pasamos con el bus por las Vegas Altas del Guadiana y Juana nos va comentando cosas interesantes y curiosas, como el mito del jamón Ibérico cien por cien. Lamento decirles que pocas bocas, tal vez las muy privilegiadas, pueden comer un cerdo de este tipo. La guía extremeña nos dice que el cerdo ibérico se alimenta, en su totalidad, de bellota negra, que se da en un periodo concreto, y que ya antes de nacer están vendidos. En torno a unos 300 ó 3000 cerditos (no recuerdo bien el número exacto pero mil arriba o abajo no es significativo en este caso porque siguen siendo pocos), son los que de verdad son cien por cien Ibéricos con solera. Cerditos, les recuerdo, que ya están vendidos antes de nacer.

Y así llegamos a la ciudad  cacereña, con sus 90.000 habitantes y un casco histórico fascinante. Cuenta con unas de 86 casas de nobles de la  época en perfecto estado. Y Juana nos vuelve a amenizar el paseo contándonos historias de estas familias de la nobleza, que andaban a la greña por temas de herencias, como ahora, hijos bastardos, etc. Historias que se cuentan, en clave y con esculturas, en las fachadas de sus monumentales puertas, o en los patios de las casas. Así nos enteramos que según el número de cipreses que hubiese en el patio, era la señal para que el familiar invitado supiese los días que se podía quedar. Tantos días como árboles (cipreses), hubiese en el patio, normalmente no más de tres que era lo máximo. También que en muchas de las casas había un curioso balcón de piedra por donde se lanzaba todo tipo de porquerías al familiar indeseable que pasara por allí.  También que contrataban a mujeres-la alcahueta-para que les fuese a contar los chismes de la ciudad. Aquí recuerdo a la vilipendiada Celestina, figura tan necesaria y propia de nuestro país.

El paseo es muy agradable porque la suave brisa de un airecillo templado nos refresca en esta calurosa mañana cacereña.

Y seguimos viaje, ya de regreso, donde yo estoy enamorada de estas estas calles de Cáceres y sus historias, o el bellísimo paisaje extremeño donde el cielo, a la caída de la tarde, se convierte en una maravillosa paleta de colores del mejor pintor.

Hecho de menos un poco más de silencio para gozar más plenamente toda esta belleza. Pero cada cual goza a su manera en el viaje, para unos el placer está en la charla, los chistes o la música popular, o sentirse más gallegos y gallegas que nunca. Todos los gustos son respetables y ya sabemos que el viaje en grupo, y pocos días, a veces agobia por las prisas y eso se nota en el nerviosismo que nos invade a ratos, por no poder bajar el ritmo para  deleitarse ante toda esa belleza, tener el gusto de descubrir en escapadas solitarias de tiempo libre, etc.

Candelario y el regreso.

Comemos en este encantador pueblo de la montaña y el conductor, Moncho, que es todo un profesional y se portó estupendamente con el grupo,  nos lleva por la nacional que va a Puebla de Sanabria. Salimos así de la tradicional autovia y ganamos tiempo, además de disfrutar de un paisaje precioso de árboles y sierra.

La comida en Candelario es todo un placer, tanto por el lugar, (al aire libre), como por el original menú, aunque no contente a todo el mundo. Personalmente sí que puedo decir que me gustó muchísimo. Tanto por la presentación como por el buen sabor de todos los platos, aunque bajase un poco en la salsa de natillas del postre.

De primero hubo salmorejo de fresas salvajes, con un sabor original y agradable. De segundo, albóndigas de ternera de la zona con salsa de calamar. Un bocado exquisito. Y de postre unas bolas de chocolate en salsa de natillas. También el vino estuvo a la altura de la comida y corría generosamente por las mesas.

Les recomiendo el lugar, “La Artesa”, porque van a comer bien, el servicio es atento y el pueblo tiene todo lo que se pueda desear: sosiego,  silencio,  agua, las casas con unas curiosas puertas protectoras que sirven para muchas cosas, y la montaña con nieve,  aunque sea junio.

Y tras este remanso, nuevamente al bus y llegada a Vigo, el fin del viaje y cada cual con sus recuerdos y lo que haya sido capaz de gozar y quedarse para el cuerpo y el alma. Esto es el viaje y mucho más, esos momentos únicos que cada cual descubre e incorpora a su mente y cuerpo para ser feliz.

Algunas curiosidades.

No queria concluir esta crónica sin compartir con usted lector, algunas de esas cosas que me resultaron curiosas y divertidas.

Por ejemplo, esto me parece útil, distinguir bien el tipo de jamón que compramos en la tienda.

Ya sabemos que el Ibérico puro, el de bellota negra extremeña cien por cien, ni de coña nos llega. Así que nos conformamos con saber que tenemos el jamón de recebo, donde el cerdito ha sido alimentado  al cincuenta por ciento con bellota extremeña y el otro cincuenta con buen pienso de la zona. Después tenemos el jamón de cebo, que ya el animal sólo comió pienso, pero de buena calidad. Aquí según la calidad del pienso así es el precio y la calidad del popular jamón serrano al que tenemos acceso, hasta ahora, el resto de los mortales y pueblo.

También me llamó la atención una de las frases que nos dijo la guia sobre el concepto que cierto noble de la ciudad de Cáceres, tenía de la justicia. Tanto es así que en la puerta de su casa tenia unas esculturas donde venia a decir algo  así como: “ En Castilla hay leyes, pero no  justicia que tenga que respetar”. Esto me suena muchísimo.

Algo de Vocabulario.

Me gustaron algunas de las palabras extremeñas que escuché, como  “Golfín”, para llamar al ladrón o golfo,  “La vaca Retinta”, que es la especie autóctona de Extremadura,  la “Finca de las Aguijuelas”, propiedad de  2 mujeres, en plena dehesa extremeña y que cuenta con10 km de largo y el doble de ancho, el poderío y las propiedades de la familia Carvajal en la zona,etc.

Las palabras que más me gustaron.

 Me divierte, y por eso la adopto, la palabra “Alcandoreo”, que usa varias veces la guía Juana para comentarnos la idea del gusto que había por cotillerar y el cotilleo, tanto en tiempos de los romanos como en las casas de los nobles medievales. También otra que suena bien gallega, “Faladoiros”,  o  ventanas para el cotilleo en la casa de esos nobles (alcandorear). O  los  “Chilliques“, para nombrar a los gallegos que estaban en la zona en esos tiempos para trabajar la  piedra, que es lo que significa la palabra.

O bien “irse de caldo” , para decir que nos vamos de boda, donde los nobles comen la carne  ( la pringá) y el pueblo el caldo que queda.

O la historia de la calle ” Amargura”, llamada así en Cáceres, en su casco histórico, porque era la que desembocaba en el cementerio.

En fin, estas pequeñas cositas que tanto me gustan y que quiero compartir con todos los lectores curiosos.

Sigan gozando de los viajes, cada cual a su manera, y, sobre todo, vivan el viaje , descubran a gentes que nos dejarán huella, a buenos compañeros que están siempre ahí para todo y, sobre todo, agarren esos momentos de felicidad que conlleva todo viaje.

Yo le doy las gracias a Ängeles  por hacerme reir con su “moto especial”, a Germán porque nos regala los mejores momentos con su cámara, y a mi compañera Pilar por las fotos que hizo para mí.

 

 

A.Garrido.

 

 

Fotos: Germán

7 comentarios en “Excursión por tierras de Letras y Conquistadores: Salamanca y Extremadura.

  • el 09/06/2012 a las 7:30 pm
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    Estupendas las fotos Germán, pero lo de la americana en Mérida te quedó redondo. La voy a imprimir porque me ha gustado mucho. !El chico que tiene mucho arte!. Gracias- Alex

  • el 09/06/2012 a las 8:02 pm
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    Muchas gracias, me encantó. Con las fotos y los comentarios es como revivir el viaje, gracias!
    Saludos
    Marilena (ex alumna muy aplicada…)
    Saludos a todos los compas incluidos

  • el 10/06/2012 a las 5:14 pm
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    Con las fotos y el relato ha quedado un recuerdo muy bonito. A ver cuando hacemos el siguiente. Saludos para tod@s

  • el 10/06/2012 a las 5:17 pm
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    Ah, se me olvidaba, Salamanca es muy bonita, pero me impresiono Cáceres. Gracias a las profes.

  • el 11/06/2012 a las 4:42 pm
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    Me gusto mucho el comentario que has hecho de todo el viaje y que volviendolo a leerlo “manaña” reviviremos lo bien que lo hemos pasado.
    Muchas gracias
    Pilar

  • el 11/06/2012 a las 8:45 pm
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    q reportaje tan interesante y q buen ambiente se palpa en las fotos,mi madre vino encantada y yo feliz d q se lo pasase bien,gracias 1 saludo

  • el 12/06/2012 a las 12:06 am
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    Fuimos varias veces por la Ruta de la Plata, pero leyendo tu reportaje es “volver a vivir un poquito”. Las fotos, estupendas. Enhorabuena.

Los comentarios están cerrados.

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