Entrevista al escritor tremendista, Sergio Farras.

 

Publicamos a continuación la entrevista que le hemos realizado via e-mail, a un colaborador de la Revista de auténtico lujo, Sergio Farras, pues como se puede comprobar con la lectura de las respuestas que no va contando, se trata de un intelectual compromentido con las causas que escribe y todo los que nos comenta,  es algo así como una biografía donde nos descubre sus pensamientos más profundos e enriquecedores.

P.- Quién es realmente un escritor tremendista como usted?.
R.- Para mí, muy humildemente, el escritor tremendista es aquél que intenta exagerar la realidad pero sin perder la objetividad. Es un poco el escritor del “pueblo”, sin más ornamentos que su ingenio y el conocimiento de los problemas de los demás. Considero también al tremendismo una manera de llamar la atención de una sociedad, a veces confundida y desorientada. Pero servidor, no sería nada si no hubiera sido por los maestros, aquellos que empujaron al tremendismo como una corriente literaria. Entre ellos, un gallego ilustre: Don Camilo José Cela, del qué aprendí con sus novelas y artículos a mis tiernos quince años. Aunque entre el maestro y un humilde servidor hay una infinita distancia, que sólo con mirar los lomos de sus obras me hace sentir el aprendiz eterno. Creo, que don Camilo, ha influido en muchas generaciones de escritores, y lo seguirá haciendo. Porque era hombre cultivado, trabajador incansable, tozudo y noble, como buen gallego que era.

P.- Cómo nos conoció y por qué decidió enviarnos sus colaboraciones?
R.- Les conocí a través de la red, cuando comenzaba con mis artículos tremendistas hace unos tres años. Buscaba espacios donde dejar mis comentarios. Recuerdo qué, el primero que les envié, trataba sobre el “Club Bilderberg”. Me gustó su línea editorial, su sencillez, su entrega y sus diversas actividades como Centro Social. Y sobre todo, que su Revista Digital es emprendedora y plural, diáfana como una puerta abierta para la colaboración, de los que somos del resto de España y qué solemos viajar con la limitación de la imaginación. Cabe destacar en su Revista, la voluntad y el esfuerzo de hombres y mujeres, que con su labor y desde la madurez, les lleva al camino de la bondad y la virtud por los senderos del tiempo. ¡Ya se ve qué el trabajo y el compromiso no les asusta!

P.- Desde Barcelona, donde vive, que perspectiva tienen los catalanes de los gallegos?
R.- Muy buena, siempre se han visto a las gentes gallegas como muy trabajadoras, y sorprendentemente, más ahorrativos que los catalanes. Creo hablar con propiedad, pues tuve algunos amigos en la adolescencia que sus padres eran inmigrantes, que vinieron a Barcelona en los tiempos de los años sesenta. Y francamente creo, por mi experiencia, que la amistad de un gallego es una amistad leal y para siempre. Recuerdo a mi amigo de adolescencia que sus padres tenían una conserjería; el Suso, que cuando iba a su casa nunca me faltó merienda ni un buen vino. Eran gente sencilla como yo, pero muy entrañables y agradecidos.

P.- Conoce Vigo?, ¿Qué le parece?
R.- No he tenido el gusto de ir todavía. Pero como escritor de viajes que desarrollo dos veces por año, tengo en mente a las tierras gallegas. Mi debilidad por los puertos de mar y los barrios marineros hace qué, el puerto de Vigo, por sus peculiaridades, sea como el espacio que inunda la imaginación. Con ese croma en vuestros verdes prados, y esas rías que se estiran presumidas como doncellas, de esos brazos de mar que se internan en la costa y que deben de desprender el aroma del paso de las aguas. De Vigo conocer sus gentes, pues cuando visitas una ciudad, interactuar con sus habitantes ya es medio viaje hecho. Su atrayente gastronomía debe de hacer las delicias del paladar, pues soy un gran amante del marisco y de la cocina tradicional. Creo que Galicia es una tentación para cualquier escritor. Pues yo, veo a vuestra tierra como un lienzo, como una sabana que cubre los dominios cómplices donde se puede cumplir la promesa del inquieto viajero. Sus paisajes de relieves y pigmentos de matices naturales, hacen que los colores se realcen y reboten en las retinas del escritor agradecido, que como el viento, siempre acude a donde le llama la inspiración, acompañado con ese punto místico que siempre sigue a las tierras gallegas.

P.- Cómo son y funcionan los Centros Sociales de su ciudad, Barcelona?
R.- Funcionan bastante bien, hay diversidad de asociaciones y ateneos comprometidos. Yo, vivo en el barrio de Gracia de Barcelona, que es uno de los barrios más plurales y bohemios de la ciudad. Lo que noto en falta en mi tierra, es un apoyo más “sedoso” a la lengua castellana. No pretendo provocar con esto, pues yo, soy catalán hasta la médula y bastante progresista. Hablo y escribo también en catalán. Ahora bien, considero que la pluralidad y la diversidad de las lenguas han de vivir en armonía y con el alma serena. A veces, algunos políticos nos intentan confundir, pero somos el pueblo los qué, en la mayoría de veces, les instruimos nosotros a ellos. Y creo, que esta entrevista es una pequeña muestra de ello.

P.- Creo que colabora con el periódico “La Vanguardia”, ¿nos puede dar su opinión , de periodista objetivo acerca nuestra Revista Digital?.
R.- Sí, colaboro habitualmente en Lavanguardia. com, que es su versión digital. Suelo colaborar en la sección de participación del lector, de la cual, he publicado varios artículos. Lavanguardia.com, es un ejemplo de pluralidad y compromiso con los lectores, donde suelen caber todas las opiniones y pareceres. Y cada cual puede decir la suya siempre que se haga respetuosamente y sin insolencias. Además a partir de esta semana, colaboraré paralelamente con : Diario Financiero, como articulista. (Madrid)

Referente a su Revista Digital, me parece de lectura amena y dinámica, con un formato atrayente y de espíritu solidario. Creo, que eso es importante en una publicación digital. Además de su gran “alma”, si me lo permite, es que está gestada, dirigida y fomentada por personas de la llamada tercera edad. Yo preferiría llamarles maduros con hábitos de veterano compromiso. Lo que la hace más cercana y con un marcado espíritu al compromiso social, ganándose el respeto por su condición y fondo solidario. Y, al ofrecer múltiples actividades para la gente mayor, hace que sea un abanico de oportunidades para ayudar e incentivar a los jubilados, siendo su Centro como un compañero más en el camino hacia la vejez.
P.- Esto sí puede ser tremendo teniendo en cuenta que somos un grupo de voluntarios -12 personas- de los cuales solo 4 editan y el resto colaboran esporádicamente, donde sólo la coordinadora es periodista, y de la vieja escuela. Se licenció en 1984, en esos tiempos de la Transición.
R.- Pues ahí está la grandeza de su publicación. De ese amor a las letras, de ese cariño a la noticia siempre abierta a la opinión. De ese compromiso social que a veces se ata con lazo corredizo. Y como suelo leer en vuestro medio, artículos muy implicados en virtud de los más necesitados y desfavorecidos. Y eso, hace que escritores y articulistas como yo, sigamos con la ilusión de la humilde colaboración, que como un puente puede unir culturas y gentes. Y la vieja escuela siempre es garantía de maestría y destreza.

P.- Y ahora que estamos con las nuevas tecnologías, donde no hay forma de llegar a estar en la “cresta de la ola”, que eso sí es tremendo para nosotros, ¿usted cómo lo lleva?, ¿cómo surfea con periódicos digitales, la tableta, el facebook, twitter, etc? Nos puede dar algunos consejos para sobrevivir.
R.- Las nuevas tecnologías son una herramienta pero no la esencia. Creo que es fundamental acercarse al lector de frente, sin excesivos hedonismos ni aires de solemne erudición. Pues en las personas más sencillas suelen estar las historias más tiernas y cercanas. La nueva era digital ha abierto un espacio donde se han acortado las distancias, pero nunca debemos de perder el factor humano como virtud, que es el qué verdaderamente es esencia de todo esto. Yo, personalmente no me quejo, pero siempre deseas llegar a muchos más lectores y lectoras. Porque al fin y al cabo, ellos son cómplices y cooperadores necesarios y participativos. No sé si tengo edad para dar consejos, pero si tuviera que dar alguno sería: humildad, trabajo y constancia.

P.- Qué es para usted un viejo?
R.- Una persona de la que aprender, con la que poder tertuliar de una manera adulta, franca y sin complejos. Pues el anciano tiene un pasado que le pertenece, y ya nada se lo podrá arrebatar. Y sus consejos y opiniones no suelen llevar más ignorancia que la que uno quiera entender.

P.- Qué es para usted un viejo?
R.- Una persona de la que aprender, con la que poder tertuliar de una manera adulta, franca y sin complejos. Pues el anciano tiene un pasado que le pertenece, y ya nada se lo podrá arrebatar. Y sus consejos y opiniones no suelen llevar más ignorancia que la que uno quiera entender. También creo, que lo peor para una persona mayor es la soledad y el olvido. Pero a esto también está expuesto el joven de hoy en día. Yo animo a crear talleres literarios para personas mayores, pues en sus experiencias vividas, pueden dormir grandes historias e infinitas sensaciones que no han de caer en el olvido. Solamente es cuestión de ofrecer la herramienta adecuada para despertarlas.

P.- Si fuera a un taller de actividades en un centro social, qué elegiría?.
R.- Algún día me gustaría hacer un taller literario para los chavales y los jóvenes. Pues ellos, en potencia, son los mayores del mañana. Y creo que la literatura y el artículo “rebelde y tremendista”, deben de pasar de pluma a pluma, de aquellos que deseen implicarse en los temas sociales. Porque aparte de los conocimientos técnicos que podamos aprender cada uno, sin comunicación humana ni empatía social no hay esencia, no hay autenticidad. Y la protesta puede quedar un tanto inocua y pasar desapercibida. La literatura y los artículos comprometidos exigen un alma entregada a cambio de muchas horas perennes y quebradas. Eso sí, también suele llenar ese espacio interior nuestro de una gran satisfacción y gozo, como el alquimista que ha conseguido su ansiada esencia de la fragancia que persigue. De un compromiso de haber puesto tu humilde semilla social e involucrada, en este complejo mundo que no acaba de entenderse. Y hasta con un poco de suerte te hacen caso y todo. Je, je. A esto les suele pasar a los poetas también. Aunque estos, suelen ser criaturas más sufridoras y sensibles. Pero sin duda, creo que pasar nuestros conocimientos a los más jóvenes es tarea juiciosa que siempre alimenta.

P.- Que opinión tiene del ioioflautas -su último artículo que nos envió- y si es uno de ellos?
R.- Para mí, es de esos artículos que se escriben solos, con el alma desnuda y con la piel permeable que absorbe las experiencias. A mis 46 años, no sé si puedo considerarme un “iaioflauta”, pero me encantaría poder llegar a ser uno de ellos. Y, aunque en la vejez, supongo que no todo son rosas que siempre se dilatan, ni penas ni tristezas que no se puedan superar, si lo veo como una oportunidad para enseñar a los que venimos empujando no muy lejos. Pues sin duda, la veteranía de la edad es el bálsamo del que sigue al sediento conocimiento. Tengo un amigo de 89 años, es un sacerdote retirado. Y aunque a veces no compartamos todo lo tertuliado, solemos echarnos unas veladas de aquellas de: “cafés antiguos”. Esa es otra actividad que se debería de recuperar, las tertulias a pie de mesa y cara a cara, de ese pacto misterioso y sano que es la conversación de la charla y el coloquio, donde siempre se pueden discutir anchas verdades dejando aparte las vanidadades.

Y para terminar de una forma “tremenda” con usted, querido colaborador, dénos su receta “tremendista” que le dejó en herencia su abuela.
R.- Mi abuela por parte de madre recuerdo que me dijo: “Si crees en algo y te esfuerzas lo conseguirás. Pero si no crees en ello inténtalo, pero no te garantizo éxitos y puede que hasta malgastes tu tiempo”. Mi abuela era mujer viajada y muy culta en aquellos tiempos de posguerra. Ahora, mi madre Olga de 71 años, es una mujer sabia también; madre y abuela. A veces la replico, pero casi siempre suele llevar la razón. Y yo sonrío cuando no me ve, sabiendo que su experiencia y la suma de su amor no me pueden mentir.
Y si me permite, como coletilla a esta agradable entrevista,  mencionar una frase que decía Epicuro, filósofo griego al que yo admiro: “No ha de ser dichoso el joven, sino el viejo que ha vivido una hermosa vida”. Que el viejo no se canse en filosofar y qué el joven, no vacile en ello.

A su atención quedo.
http://sergiofarras.webnode.es/

Muchas gracias Sergio, por el tiempo precioso que nos dedica y por sus colaboraciones que son para esta modesta Revista, sabia nueva y una agradable brisa mediterránea.

Redacción

3 comentarios en “Entrevista al escritor tremendista, Sergio Farras.

  • el 23/05/2012 a las 12:02 am
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    Muchas gracias a Sergio por esta entrevista que nos concedió y felicitarle por sus interesantísimas respuestas. Un saludo. Alex

  • el 23/05/2012 a las 8:20 pm
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    Siempre es un agrado escuchar (leer, pero en verdad se le escucha como si estuviese compartiendo un café caliente, bien cargado, para el frío de un día como el que nos toca hoy, aquí, al fin del mundo); siempre es un agrado su voz jovial, alegre, despercudida, que de broma en serio nos muestra la desgarradadora realidad, más tremenda que lo tremendista, como ya se lo he comentado a Sergio, pues con él se simpatiza, se comparte y se piensa, a diferencia de esa realidad que fustiga, que no simpatiza y que algunos quiseran que no se piense, sino se asuma como un karma.
    Sergio, nos trae, entoces, un doble regalo; un pensar, y también un sonreir. Uno no sabe si en verdad nos trae un pensar (no un pensamiento, que esto ya sería mezquino) envuelto en el bello papel de la sonrisa, o una sonrisa envuelta por un pensar… Yo, recibo ambas cosas con cariño, como un solo presente.
    Un saludo a ustedes, y un saludo a Sergio
    Para todos, un abrazo.

  • el 30/05/2012 a las 6:08 pm
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    Desde una óptica puramente absolutista el mundo puede considerarse como una “Ficción” o una “Realidad”
    Yo pienso que la filosofía de Sergio está más bien basada en esa realidad en la que estamos inmersos. Con sus incongruencias, disparates y sobretodo pérdida de valores. Sus comentarios nos dan que pensar y nos inducen a todos a mejorar.
    Animo y adelante Sergio y mi enhorabuena.
    Dídac

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