En primavera, hablamos de Alergias.

La alergia es una reacción exagerada de las defensas del organismo ante una determinada sustancia. Cada día hay más por los problemas de contaminación tanto ambiental como industrial, además de las hereditarias por el componente genético que ello implica.
Es la estación más temida por los alérgicos, este año la concentración del polen es muy alta, empezó muy temprano en enero y se calcula que terminará en julio.

Las alergias más frecuentes son:
– Al polvo (ácaros)
– Al polen de árboles, plantas, césped…
– A Alimentos (frutas, mariscos, leche de vaca, huevo…)
– Al pelo de animales (gato, perro, caballo…)
– A algunos medicamentos (antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos…)
– A Ropa, piercings, pendientes… llamadas de contacto.

Los síntomas varían en función de las personas pero los más frecuentes son:
– Respiratorios: asma, congestión nasal, estornudos, conjuntivitis (enrojecimiento y picor de ojos).
Dermatológicos: erupciones en la piel, ronchas, picor intenso.
– Abdominales: diarrea, vómitos, hinchazón del vientre y gases.

Cómo actuar según el tipo de alergia:
a) Al Polen: Evitar ejercicio al aire libre o en zonas de mucha vegetación, protegerse con gafas de sol para evitar que el lagrimeo aumente y mantenerse informado en la página web: http://www.polenes.com
b) Al Polvo y animales: Limpiar la casa con aspiradoras y paños húmedos, buena ventilación, evitar alfombras, peluches, animales; utilizar armarios cerrados e introducir un recipiente con sal para eliminar la humedad y evitar la proliferación de los ácaros presentes en el polvo; utilizar un Higrómetro (aparato para controlar la humedad ambiental).
c) Alergia de contacto al níquel, plata, ropa… ó Alimentarias, leer bien las etiquetas de los productos y utilizar prendas de algodón.

Consejos Generales para todos los tipos de alergias
– Cuidar la alimentación, descansar lo suficiente y ser optimista para aumentar las defensas naturales del organismo. Es conveniente consumir Magnesio (presente en espinacas y aguacates); Vitamina C (naranjas, kiwis, tomates…); Betacarotenos (melocotón, brócoli) y Quercitina (cebollas y manzanas). Siempre y cuando uno no sea alérgico a alguno de estos alimentos.
– Mantenerse bien hidratado externamente con cosméticos e internamente con la ingestión de líquidos sin azúcar, el mejor de todos es el agua aunque no se tenga sed hacerlo a pequeños sorbitos a lo largo del día.
– Evitar el estrés ya que puede empeorar los síntomas.
– No automedicarse, ir al médico de cabecera para descartar otras enfermedades que pueden cursar con los mismos síntomas como resfriados, sinusitis, asma bronquial entre otras.
– Tener a mano la medicación prescrita por el alergólogo principalmente si viajas.

Para prevenirla ó llevarla lo mejor posible:
– Vacunas que las hacen a medida para cada paciente.
– Homeopatía y Fitoterapia: los efectos se notan a largo plazo, empezar el tratamiento antes de esta estación. Advertir de las enfermedades crónicas y medicamentos convencionales que estáis tomando por las posibles interacciones medicamentosas.
– Fármacos: antihistamínicos, descongestionantes, corticoides, antiinflamatorios, etc. Decirle al médico si padecéis alguna enfermedad como hipertensión, diabetes, colesterol, problemas de corazón, en resumen otras enfermedades crónicas ya que pueden empeorarlas.

El diagnóstico se realiza de distintas maneras:
– Análisis de sangre.
– Inyectar superficialmente en la piel una pequeña cantidad de la sustancia sospechosa y observar pasado un tiempo si da reacción.
– En el caso de los alimentos dar a probarlo y observar a través de un test de tolerancia.

Silvia (Farmacéutica y Tecnóloga dos Alimentos)

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