En busca de la felicidad

En busca de la felicidad es la continuación del cuento del agua amarilla.

Aurora nos sorprende. A saber cuántos capítulos hace de un solo cuento.

Ya nos dejó en suspense con los partos chungos de la reina.

A saber que nos cuenta ahora en busca de la felicidad.

Porque ya estamos en la tercera parte y todavía no sabemos qué es eso del agua amarilla y ya nos tiene intrigados.

Solo una anciana se lo mencionó a la niña que por cierto se llama Nadira Meyé y sus hermanos Rechno Dete, el mayor y Kaun Tonle el mediano.

¿No será una tomadura de pelo? Aurora es tan bromista.

Después de lo que le dijo la señora acerca de su felicidad Nadira se quedó preocupada y confusa.

Cuando volvieron sus hermanos les contó todo.

Entonces Rechno le dijo que ellos también habían encontrado a una señora mayor que les estuvo hablando.

Antes de marcharse les entregó un espejo y un cuchillo.

—¡Qué raro!

Exclamó Nadira.

—Eso no es todo, —dijo Kaun, —Nos advirtió que cuando el espejo se empañara es que su dueño estaba en peligro.

—Y cuando el cuchillo se manchara de sangre también.

Añadió Rechno.

Aquella fue una noche extraña, ninguno de los hermanos logró conciliar el sueño.

Por la mañana temprano después de desayunar Rechno anunció que lo había pensado bien, y que se iba a buscar las tres cosas que dijo la anciana.

Hizo un gesto cómico y dijo:

—No pongáis esas caras, solo voy en busca de la felicidad.

Los tres hermanos soltaron la carcajada.

A continuación entregó el cuchillo a sus hermanos y se puso en camino.

Ya era mediodía cuando llegó a una ermita.

A la puerta estaba el ermitaño, que al verle sudoroso y cansado le ofreció agua fresca del pozo y pan con membrillo.

El bueno de Rechno, una vez descansado y alimentado, le preguntó al buen samaritano por el agua amarilla, el pájaro que habla y el árbol que canta.

El ermitaño les sorprendió al contestarle:

—Yo sé dónde está todo eso y también todos los que buscan esas cosas no vuelven jamás.

—Yo estoy decidido a conseguirlas, porque de ellas depende mi felicidad y la de mis hermanos.

Dijo Rechno muy serio.

Entonces el ermitaño le dio una bola, diciéndole:

—Cuando veas una pendiente, déjala rodar. Se detendrá sola ante un monte. Sube ese monte y nunca vuelvas la vista atrás.

Rechno cogió la bola.

Cuando vio que el camino descendía, la soltó, y la bola rodó hasta el pie de un monte.

Entonces empezó a subir. A mitad de la subida oyó unas voces que le llamaban.

Volvió la cara para ver quien llamaba y se quedó convertido en piedra.

Y diciendo esto, Aurora no se quedó convertida en piedra pero si en una osita dormida.

Pues nada, a ver si mañana nos enteramos que pasó con Rechno y sus hermanos.

Texto: Jesús Muñiz

En busca de la felicidad

2 comentarios en “En busca de la felicidad

  • el 04/11/2020 a las 12:12 pm
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    Un suspenso una intriga a ver ?? Ahí queda!!!bonito pues si bonitoo!!

  • el 06/11/2020 a las 2:58 am
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    Hola buenos días Jesús donde queda el agua amarilla

Los comentarios están cerrados.

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