El último baile

El último baile algunas veces es el último baile.

Cuando se pierde el sentido de la existencia el camino va hacia una estación términ

Una mariposa de la noche se posa en su  rodilla y la espanta con un suave movimiento. Pronto agonizará y cesará su vuelo. De buen grado cambiaría su inútil existencia, larga y monótona, por la de aquel humilde insecto, para volar intensamente hacia la luz.

Durante el banquete, ha engullido cada plato y con ansia feroz ha vaciado una y otra vez la copa para huir de la cárcel donde vive.

Se ha pegado a unas y otras al compás de una música inservible y el bostezo continúa.

Al fin se va. Se deja llevar por la pendiente hacia el río. La luna asoma entre las nubes, las estrellas se muestran poco a poco. La fusión de los pasos y el rumor tranquilo del arroyo calma su ánimo. Cruza el puente y baja por las rocas hasta la orilla. Se sienta y espera.

En medio de aquel sobrecogedor silencio, un ruido nuevo le sorprende, levanta la cabeza y mira: por el camino avanza un vestido blanco que envuelve un cuerpo femenino.

La luna brilla ahora escandalosa e ilumina a la muchacha de negra cabellera que se desliza cual velero, impulsado por la brisa. Llega hasta la orilla y en cuclillas, hunde su mano en las plateadas aguas y humedece las mejillas, como si un calor sofocante la invadiera.

El la mira subyugado, luego se levanta y acerca lentamente, se para y le tiende su mano. Se vuelve la muchacha, sus ojos centellean, toma la mano, se alza y quedan frente a frente; enlaza su cintura y al ritmo armónico de la noche se desliza entre las piedras, como si llevara entre sus brazos una nube de plata, para bailar el último baile..

Disfruta de un tiempo delicioso hasta que siente el frío que su extraña pareja le transmite. Ahora percibe el contacto helado de su cuerpo que le invade lenta y dolorosamente.

Cuando para la música ella se desprende y lo abandona.

El regresa cuesta arriba, al calor de la fiesta. Camina entumecido, falto de aire. Llega exhausto ante la puerta. Al abrirla cesa el movimiento y el bullicio. El frío que trae no desaparece, se expande, lo invade todo y pierde la esperanza.

Antes de caer exánime sobre el pulido suelo, advierte sobre su cabeza, el revoloteo de una mariposa.

 

Texto: Jesús Muñiz

El último baile

2 comentarios en “El último baile

  • el 11/03/2020 a las 8:37 pm
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    Hermoso cuento muy emotivo y un poco triste pero hermoso Gracias Dios le siga dando entusiasmo vida y salud para seguir escribiendo

  • el 14/03/2020 a las 1:50 pm
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    Felicidades!! cada vez te superas mas y mas en cada cuento!!

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