El Teatro

Si me preguntaran qué es para mi el teatro, respondería que es una manera maravillosa de poder representar una y mil vidas, unas de ficción, otras históricas… donde sus recuerdos llegan hasta nuestros días.

Dar vida, por ejemplo, a esa tierna y dulce Inés, a la cual Don Juan enamoraba y por qué no, al Don Juan, arrogante y pendenciero, que más tarde arrepentido, llamó a las puertas del cielo, que para él no se abrieron…

Otro día ser esa reina, doña Juana, esa que enloqueció de amor por su marido, que no lo veía muerto “No, no está muerto -decía- solamente está dormido”

Representar a una mujer de vida alegre, esperando en una esquina, guardando tras su risa, las lágrimas, la tristeza y el dolor que le produce su vida, meterse en su piel y saber vivir con realismo esa vida…. esto es lo bonito del teatro.

No todos los papeles son tan conocidos: tenemos al viejecito que interpretamos el otro día, que con tristeza añoraba su aldea, su casa y sus vecinos y allí entre la gente, mirabas y veías reflejados en sus rostros que esta misma historia quizás la vivían ellos.

Y cuando este telón se cerraba y bajábamos la escalera, esa que está ahí en la esquina, entonces ahí, solamente ahí, donde vosotros estáis, vuelvo a ser la misma y vuelvo a la realidad de mi vida.
Estrella

2 comentarios en “El Teatro

  • el 24/08/2010 a las 12:38 am
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    La readidad puede ser todo lo quie queramos si nos subimos a un escenario, como bien dices. Es la realidad de los sueños, de los deseos del alma. Y luego podemos bajar del escenario para afrontar otra realidad tal vez menos poética, con menos libertad. Estupendo ar´tículo Estrella. Alex

  • el 24/08/2010 a las 4:16 pm
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    Como reafirmación de esa última realidad que mencionas, te envio este poema para confirmar lo que dices. Saludos, Ceneme
    O VELLIÑO

    Un día o velliño
    tivo que emigrar,
    pois quedou soiño
    soiño no seu lar

    Perdeu a muller
    mal pocadiño,
    botavaa en falta
    no seu camiño

    Chegou a cidade
    estaba abraiado,
    xa non tiña casiña
    nin verdes prados

    Xa non cantaban os paxaros
    Por a mañan cedo,
    nin os grilos garuleiros
    que de noite daban medo

    Xa non ten o canciño
    que tras él ía correndo,
    cando andaba por as leiras
    para colleitar o feno

    Xa non ten lareira
    onde o pote quentaba,
    naquelas noites de inverno
    o caldiño que tomaba

    Xa non tiña nada
    naquel mundo raro,
    sentíase tristeiro
    sentíase estraño

    Ai, meu pobre velliño
    que morriña tes na ialma,
    só Deus podíache dar
    a paz que necesitabas

    Murcharonse as follas,
    murchouse o velliño
    e o pobre do fillo
    choraba, ¡ai!, velliño
    CENEME.- 3.-04-09

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