El presagio de algo ya sabido

El presagio de algo ya sabido. Hace bastantes años mi abuelo me dijo, entre otras cosas, nieto tu encontrarás una sociedad de niños que no serán bautizados, que no harán la primera comunión y otros que la hayan hecho no se confirmaran.

Muchas parejas no se casaron por la iglesia. Personas que querrán ser incineradas.

El clima irá cambiando y los días del calendario irán poco a poco dejar de coincidir con el tiempo meteorológico.

¿Qué pasaba? ¿Era mi abuelo un profeta?. No, no lo era era, simplemente un hombre que iba analizando el devenir de los acontecimientos: los cambios poco a poco de pensamiento en las personas, motivados a circunstancias que se iban produciendo.

Pues al fin y al cabo, ¿Qué es la vida? Una sucesión histórica que se va repitiendo, de una forma u otra, cada ciertos años.

Las circunstancias en ese momento o momentos, y hay personas que las meditan, analizan en todos esas etapas y sacan unas conclusiones que en la mayoría de los casos, se harán realidad. No, no es profetismo, no son profecías.  Es todo lo que va encajando en el cerebro de esas gentes que se paran a pensar un poquito más que otras en este compendio del caminar del tiempo.

¡Es la vida misma!

 

 

 

Texto: Antonio Fernández

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