El parque “Da Bouza” en Coia-Vigo

En nuestro barrio de Coia tenemos este Parque y me parece que es poco visitado por nosotros e incluso me atrevería a decir que para muchos vecinos desconocido, con este artículo pretendo que los que lo conozcáis os deis un paseo por el mismo, pues merece la pena.

Está ubicado entre las calles Nigrán, Padre Seixas y Lalín. La existencia de dicho Parque se la debemos a las múltiples manifestaciones de los vecinos que coreando el lema “ A Bouza e nosa”, consiguieron que ha día de hoy sea una realidad, pues su destino era que fuera suelo urbanizable. Una Ciudad como Vigo necesita este tipo de zonas para esparcimiento y poder estar en contacto con la naturaleza, que además colabora con la eliminación del tan hablado CO2.
Entrando por la calle Padre Seixas, a nuestra izquierda nos encontramos con una zona cerrada al paso de visitantes con barrotes de madera, que ocupa una buena parte del Parque y en la que la hay todo tipo de vegetación que nace de forma natural. Aquí nace un pequeño manantial que acaba formando un pequeño lago, en el suelen verse algunos patos. Al lado del campo de fútbol hay un mirador desde el que podemos ver desde un lugar más alto esta zona.
Adentrándonos en el, caminando por el sendero a cuyos márgenes hay bancos y farolas, vamos viendo frondosos árboles y arbustos, incluidos algunos castaños, así como el cantar de algunos pajaritos que contribuyen a que además de respirar aire más puro de lo habitual y como no, nos encontremos más relajados y cualquier pequeño detalle que observemos pueda llamar nuestra atención. Está muy frecuentado y en especial por personas con sus mascotas.
Conforme vamos avanzando hacia la calle Tuy, ya nos encontramos la actuación de la mano del hombre, que no desmerece para nada en sí al Parque, como es un estanque con una escultura en el medio, la parte ajardinada muy cuidada así como un parque infantil para los peques y una amplia zona para descansar.
Después de un bonito paseíto, ya cerca de la salida a la calle Tuy, hay una original escultura de una madre con su hijo en brazos y ya divisamos los edificios de los cuales nos habíamos olvidado.

En pleno centro de la ciudad se agradece encontrar un espacio como este y que tiene mucho que ver y disfrutar aunque poco que contar.

Texto y Fotos: Félix Antón

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