El estanque.

El estanque estaba situado en un rincón hermoso del parque.

En torno al estanque había mucha vida.

Los patos, los gansos y los cisnes compartían el lugar.

Precisamente junto al estanque vivía un patito al que todos los demás patos no querían mirar, porque lo veían muy feo.el estanque con patos

Tanto era así, que a los patitos más pequeños les daba miedo y las mamás patitas, alejaban a sus bebés de aquel pato tan feo.

Así pues el patito siempre estaba solo. Sabía hacer muchas cosas lindas, pero no sabía sonreír ni llorar.

Aquel día, al salir del estanque después del baño matutino, se encontró con una ardilla. ¡Qué linda era! Lo miraba con una cara muy divertida y lo saludó con una sonrisa.

─Hola patito. ¿Cómo te llamas?

Le gustó como le dijo patito.

─Todos me dicen patito feo. ¿Y tú quién eres?

el estanque y la ardilla─Yo soy una ardilla y me gusta mucho divertirme, por esos todos me dicen ardilla juguetona. La verdad es que me divierto mucho. ¿Tú no te diviertes?

El patito escondió la cara bajo el ala antes de contestar.

─Nadie quiere jugar conmigo. Todos se apartan de mí. Yo vivo solo.

Entonces la ardilla, veloz como un rayo, dio dos vueltas en torno a él.

─Bueno, yo estaré contigo desde ahora. ¿Qué te parece?

Abrió las alas entusiasmado.

─Que será estupendo Ardilla. ¡Qué felicidad! ¡Seremos amigos!

Y así, desde entonces, el patito y la ardilla pasaban mucho tiempo juntos. Eran felices. Se divertían un montón.

Un día la ardilla le dijo al patito:

─Patito, me gustas mucho.

¡Qué emoción! Al patito se le pusieron las plumas de punta.

─Ardilla, tú también me gustas mucho.

El patito y la ardilla, se sentaron juntos para ver la puesta de sol. El patito pasó un ala por encima de su amiga.

Desde que conoció a la ardilla el patito aprendió a sonreír y sonreía todo el tiempo a todo el mundo.

La iluminó la noche varias veces.

Hasta que una tarde de verano la ardilla le dijo al patito:

─Patito, date la vuelta, tengo que decirte algo y no quiero que me mires mientras lo hago.

Como era muy obediente, el patito, un poco asustado, se dio la vuelta y estando así, la ardilla le hablo:

─Patito, yo soy muy feliz a tu lado y también sé que tú eres feliz. Sin embargo me voy. Sí, me voy para siempre. Patito, ahora tú ya sabes sonreír y tienes muchas cosas que hacer. Yo me tengo que ir. Patito, tú y yo somos diferentes. Si yo sigo a tu lado, no crecerás. Y yo tengo que pasar mucho tiempo en los árboles, soy una ardilla. Es mejor así. No te vuelvas por favor.el estanque y el cisne

La ardilla se fue y aquel día el patito aprendió a llorar. Con el tiempo, el patito se convirtió en un hermoso cisne y se hizo famoso. Nunca se olvidó de la ardilla, y cada vez que la recordaba las lágrimas brotaban de sus hermosos ojos y resbalaban hasta el agua del estanque.

La amistad es algo maravilloso.

Un amigo aumenta tu autoestima.

Hace que seas mejor.

Y te deja crecer.

 

Texto: Jesús Muñiz González

Jesús

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