“El entierro”

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-Mamá ¿De donde vienes a estas horas? –Pregunta Charo al ver aparecer a su  madre.
-Vengo de pagar el taxi.
-Ya te he visto  bajando de un taxi, pero ¿Dónde has estado?
-“Nelcortingles” fui a comprarme un short y una camiseta ajustada negra para los entierros.
-¿Te compraste un short? –Pregunta espantada Charo.
-Si, un short vaquero para que se me bronceen bien los muslos que los tengo muy blancos y las mujeres de mi edad tenemos que tomar mucho sol, por lo de los huesos. Lo dicen todos los médicos, hasta los de los cánceres ¿No lo has escuchado?
-Mamá, tienes 76 años.
-Si, ya lo sé no me lo recuerdes. El día de difuntos cumpliré 67.
-Te lo digo porque los shorts son para  chiquillas jovencitas.
-Ya sé que ni Marichu ni tú podéis compraros shorts porque os parecéis al difunto de vuestro padre: Tenéis la desgracia de ser gordas de muslo y  de mofletes.
-Mamá, no digas eso.
-Es cierto pero “Nelcorteingles” tienen todas las tallas, seria cuestión de ver.
-No es cuestión de tallas –Responde Charo.
-Ven por casa que me los pruebo, así me dices como me sientan porque una mujer de mi edad no debe enseñar más arriba del empiece de las nalgas.
-Pero ¿Qué me estas contando?
-Mira, yo, perdona que te diga en tu cara misma siempre tuve un tirón de pierna que… Hace solo quince días, paseando por la calle del Príncipe todos los hombres se volvieron para admirar mis hermosos muslos cuando me levantó la falda hasta la garganta una “garrafa” de aíre.
-Mamá, por favor…
-Es cierto. Era una admiración que a mi misma me hizo recordar a la Marilyn Monroe mismamente cuando en aquella película le pasó lo mismo y se le subió el vestido hasta el cuello…
-¿Y hoy estuviste hasta las once de la noche comprándote unos shorts?
-No había taxis para volver.
-¿Y esas uñas pintadas todas llenas de corazoncitos?
-Son de gel –Extiende la mano– Me las puso Caty en el salón “Queratina”, ahora voy allí porque es otra elegancia para la mujer, te ponen también extensiones en las pestañas y te rizan las cejas para darles volumen, lo que da profundidad a la mirada femenina.
-¿Vas a salir esta noche?
-No, porque mañana tengo que ir al tanatorio de Pereiró. Se ha muerto la madre de mi amiga Piluca.
-No sabía…
-Si, 98 años –Recuerda Elvira emocionada- Que mujer más maravillosa, a mi me quería muchísimo, toda la vida me llamó “chavalita” hasta el año pasado que le entró la demencia senil y desde entonces, cuando iba a visitarla le preguntaba a Piluca:  “¿Quién es la vieja chiflada que me ha dado dos besos?”  Yo no se lo tenía en cuenta porque no coordinaba con lo de esa terrible enfermedad cognitiva descapacitadora.
-Los borrachos y los locos siempre acaban diciendo la verdad.
-No sé que ponerme para el entierro y el funeral –Responde Elvira sin prestar atención a su hija- Creo que voy a llevar estos shorts vaqueros deshilachados que acabo de comprar, porque he visto al hombre del tiempo de la tele, y dice que va ha hacer mucho calor.
-Mamá, no puedes llevar esos shorts.
-¿Por qué no? Encima le planto la camiseta negra ajustada y un bolso y zapatos a juego también negros, y me presento sencilla a la vez que rodeada de un elegante recogimiento.
-¿Estas hablando en serio? –Pregunta Charo.
-El negro es muy socorrido para estos casos y ya se sabe que  a los entierros hay que ir discretita…
-¡¡Pero, mamá!!
-Si, no me mires así, Charo, ya sé que iría mejor si los shorts fuesen de tergal, pero la camiseta, el bolso y los zapatos negros, le dan al conjunto un toque de serenidad combinada con una  distinción y una finura muy prudente. Ya sabes que no quiero por nada del mundo destacar, ni llamar la atención, quitándole el protagonismo a nadie, y mucho menos a una muerta.

Texto e  Imagen:  Miguel A. Méndez González

Autor: “El aliento de Cristal”

alientodecristal@gmail.com

8 comentarios sobre ““El entierro”

  • el 1 de agosto, 2015 a las 10:33
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    los borrachos y los locos siempre dicen la verdad.

  • el 1 de agosto, 2015 a las 10:40
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    Entretenidos relatos los de esta singular suegra. Siempre divertida.

    Saludos. M. Jesús

  • el 1 de agosto, 2015 a las 12:19
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    Muy divertida, como todas las historias de esta suegra tan peculiar.

    Un saludo.

  • el 1 de agosto, 2015 a las 22:56
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    Pues a mi me parece que no debería llevar los shorts al entierro. La hija tiene razón y me reí mucho cuando se le levantó la falda. Esta Elviriña, como nos hacer reir, lo pasamos bien.

  • el 2 de agosto, 2015 a las 11:43
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    Histriónica y paradójica suegra.

    Muy bien, como siempre.

    Felicidades.

  • el 3 de agosto, 2015 a las 11:59
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    Que paciencia tiene la hija, pero ella siempre sale con la suya.
    Enhorabuena.
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera

  • el 3 de agosto, 2015 a las 21:11
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    ¡Pobre Elvira! Si a esta edad es “así de discreta”, ¿Cómo sería en sus años mozos?

  • el 4 de agosto, 2015 a las 9:01
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    Gracias una vez más por vuestros comentarios. Gracias por el creciente número de entradas a mi blog. Me anima a continuar “observando” todos los días a mi suegra Elvira. Espero, no se de cuenta.

    GRACIAS.

    Miguel.

Comentarios cerrados.