El ángel de los niños

El ángel de los niños sonreía.

Allá al fondo, en la penumbra, no se le veía.

Aunque no se perdía una palabra de lo que el maestro contaba a los niños.

Porque todos los jueves les contaba una historia.

Y la historia que tocaba hoy se titulaba así: El ángel de los niños.

Así pues los niños se quedaron muy callados pendientes de las palabras de su maestro.

Entonces comenzó a contar:

A un angelito del cielo le toco su turno de nacer como niño y le dijo a Dios:

─ ¿Me vas a mandar allá?

Con una ternura especial Dios lo miró.

─ Así es.

Enseguida el angelito abrió grandes los ojos.

─ ¿Podré volar?

─ Allí no necesitarás tus alas. Caminarás toda la vida.

Desde luego Dios estaba muy mayor, se le olvidaban las cosas.

─ Pero si no se caminar.

Como un niño travieso Dios tamborileó con los dedos sobre una nube.

─ Lo sé. Por eso te haré un regalo.

Pues no se había despistado después de todo. Y un regalo no está nada mal.

─ Qué Bien. ¿Dónde está mi regalo?

Siempre alegre, a Dios le encantaba este diálogo.

─ Te está esperando. Es un ángel que escogí para ti.

Otro ángel. Así no estaría solo. Sería su colega. Claro que todavía tenía dudas.

─ Aquí en el cielo canto y sonrío, eso basta para ser feliz.

Con lo bien que estaba allí. ¿Por qué Dios lo complicaba todo?

─ Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días, sentirás su amor y serás feliz.

Al parecer estaba sobrado de ángeles y quería darles trabajo.

Entonces pensó que los humanos hablaban raro. Ni siquiera se entendían entre ellos.

─ ¿Cómo entenderé lo que dicen? No conozco el idioma de los humanos.

Desde luego estos angelitos estaban llenos de argumentos. ¿Se habría pasado haciéndolos tan perfectos?

─ Tu ángel te dirá palabras dulces y tiernas; con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.

Siempre tenía respuesta para todo. ¿Qué clase de ángel sería ese?

─ ¿Y cómo hablaré contigo?

A Dios siempre le emocionaba ser querido.

─ También tu ángel te ayudará en eso, juntará tus manos mirando al cielo y podrás hablarme. Yo siempre estaré atento para escucharte.

Así no había manera. Dios lo tenía todo bien pensado.

─ Dicen que hay gente mala.

─ Hay de todo, buena y mala.

Entonces el angelito manifestó su temor.

─ ¿Quién me defenderá de la gente mala?

El tiempo se cumplía.

─ Tu ángel te defenderá aun a costa de su vida.

Una nube humedeció sus ojos.

─ Estaré triste, porque no te veré Señor.

Al final, como siempre a Dios le tembló la voz.

─ Tu ángel te hablará de Mí y te enseñará el camino para regresar a Mí. Además yo estaré siempre a tu lado aunque no me veas.

Ya se oían voces humanas, el niño presuroso, repetía con lágrimas en los ojos, sollozando:

─ ¡Ya me voy, dime su nombre! ¿Cómo se llama mi ángel?

─ Su nombre no importa, tú le dirás: ¡Mamá!

Así terminó el cuento.

Los niños volvieron felices a sus casas.

El maestro sonreía pensando:

Mamá significa lo mismo en todas las lenguas.

Texto: Jesús Muñiz González

4 comentarios sobre “El ángel de los niños

  • el 6 de mayo, 2019 a las 8:38
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    ¡Qué tierno!
    Gracias por regalarnos estas píldoras de felicidad.

  • el 6 de mayo, 2019 a las 12:55
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    Que bonito! Habría que contárselo a todos los niños para que descubran la ternura y el amor de Dios.

  • el 6 de mayo, 2019 a las 15:40
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    Precioso regalo para una madre !!!! Muchas gracias !!! Es muy emotivo y tierno

  • el 6 de mayo, 2019 a las 23:51
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    Que hermoso graciad jesus por el honor ala mujer y es cierto una madre defiende asu hijo hasta con su vida

Comentarios cerrados.

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