El amor fraterno

El amor fraterno es la continuación del cuento de los gemelos.

No hay mayor gozo para unos padres que ver que sus hijos se quieren. El amor fraterno es fundamental para que haya buena armonía en la familia.

Y con esta sentencia prosiguió Enrique con el cuento.

Así como hemos visto las aventuras y desventuras de Jose cuando se perdió de su hermano, vamos a ver ahora que pasó con Sejo.

Él también consiguió salir del bosque y en la misma hora que su hermano se convertía en piedra su espada se teñía de sangre.

Al instante se dio cuenta que su hermano estaba en peligro y decidió ir en su busca.

De modo que volvió a internarse en el bosque en pos de su hermano.

Tras mucho cabalgar vio un palacio en el que decidió preguntar.

Apenas llamó a la puerta vio que los criados se alegraban al verlo y corrieron a avisar a los reyes y la princesa.

Nada más verlo, la princesa lo besó y abrazó con gran contento.

Sejo se quedó muy confundido y prudente no dijo nada, hasta no averiguar que pasaba.

Al le habló la princesa:

─¡Oh, querido! Has vuelto, creí que nunca volvería a verte.

Sejo comprendió que le confundían con su hermano.

Entonces la princesa le pidió que le contara sobre el castillo de Irás y No Volverás.

Sejo comprendió que era allí donde su hermano se hallaba en peligro.

Por la noche la princesa llevó a Sejo a su alcoba.

Al acostarse Sejo puso la espada entre los dos, como testimonio de que no la tocaría en toda la noche.

La princesa, sorprendida, le dijo:

─¿Cómo pones la espada entre nosotros dos siendo mi esposo?

Él replicó:

─Es una promesa que debo cumplir. Y no me preguntes más.

Y con esto se durmieron, o al menos pasaron la noche, cada uno a un lado de la espada.

A la mañana siguiente salieron a pasear a caballo y ella se extrañaba de que el perro no la reconociera.

Cuando vieron un castillo en la lejanía, Sejo preguntó:

─¿Es ese el castillo de Irás y No Volverás?

─Ése es, pero ¿no estuviste ayer en él?

Sejo ignoró la pregunta y dijo:

─Pues hoy he de volver.

Sejo a lomos de su caballo, con su espada y su perro se puso en camino.

Entonces se le apareció un viejo, que le habló bondadoso:

─¿Adónde vas, hijo mío?

─Al castillo de Irás y No Volverás.

─Entonces atiende a lo que te digo: cuando una vieja te ofrezca un bálsamo, has de saber que es una bruja y te lo ofrece para encantarte. Tú amenaza con matarla si no desencanta a quien buscas; y cuando lo haya desencantado, la dejas bien atada, amordazada y vendada, de forma que no pueda oír, ni ver ni hablar.

Continuó su camino Sejo y encontró a la bruja.

─¿Adónde vas buen mozo? —preguntó la bruja.

─Al castillo de Irás y No Volverás.

─Pues toma este bálsamo y, antes de entrar en el castillo, tú y tu perro y tu caballo debéis tomar unas gotas.

Al momento,

Entonces Sejo le echó el perro encima mientras sacaba su espada y rompió con ella el frasco de bálsamo y luego amenazó a la bruja:

─Ahora vas a desencantar a mi hermano o te corto la cabeza.

La bruja muy asustada fue hasta donde estaba Jose convertido en piedra en el patio del castillo y los roció a él, a su caballo y a su perro con el bálsamo de desencantar.

El amor fraternoSejo, en cuanto los vio volver a la vida, ató, amordazó y vendó a la bruja en un árbol. Antes de que le pusiera la mordaza ella gritó:

─Tu hermano viene a buscarte después de haber dormido con tu esposa.

Jose le preguntó a su hermano:

─¿Es cierto eso?

Su hermano respondió que sí.

Entonces Jose, lleno de ira, clavó su espada en el pecho a su hermano.

Tomó consigo el bálsamo de desencantar y escapó a galope.

Cuando llegó a palacio, no dijo nada de lo sucedido y a la noche se fueron a acostar él y la princesa; ella le dijo:

─¿Has cumplido tu promesa, que ya no pones tu espada entre nosotros?

Entonces Jose comprendió lo que había sucedido y dijo lleno de dolor:

─¡Maldito de mí, que he matado a mi propio hermano siendo inocente!

Entonces cogió el bálsamo de desencantar, montó en su caballo y cabalgó hasta el castillo de Irás y No Volverás.

Allí seguía Sejo, tendido en el suelo.

Jose empezó a untarle la herida con el bálsamo y a poco volvió el color al rostro de Sejo, que revivió y se puso en pie.

Los hermanos se abrazaron y Jose llorando le pidió perdón a su hermano.

Volvieron al palacio y se presentaron ante la princesa.

La princesa miraba asombrada a los gemelos, tan iguales, con dos caballos iguales, dos perros iguales y dos espadas iguales. Se preguntaba:

─¿Será éste… o éste?

Entonces dijo Jose:

─Yo soy Jose, tu marido, éste es mi hermano Sejo, que durmió anoche contigo y puso la espada entre vosotros dos para no tocarte.

Todos se admiraron de lo sucedido y del amor fraterno que se tenían los gemelos.

Luego Sejo fue a buscar a su padre, Martín, el pescador y a su madre.

Los trajo al palacio con su hermano y allí se quedaron.

¿Se casó Sejo o se enamoró de la esposa de su hermano?

¿Martín siguió pescando?

Las respuestas quedan a la imaginación de los lectores, que no todo se os puede dar hecho.

 

Jesús Muñiz G.

El amor fraterno

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2 comentarios en “El amor fraterno

  • el 21/01/2021 a las 3:08 am
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    Hola buenos días Jesús buenos yo pienso que Sejo no se podía enamorar de la esposa de su hermano él consiguió una esposa para el

  • el 23/01/2021 a las 6:42 pm
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    Un cuento ,peculiar pero bien… bonito

Los comentarios están cerrados.

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