El agua amarilla

El agua amarilla fue el cuento con que nos deleitó Aurora. Ella tiene una voz muy agradable y es un placer escucharla. Cuando ella habla las palabras salen de su boca con revoloteo alegre y feliz como si fueran mariposas.

Ojala las palabras guardaran el sonido de su voz para que pudierais disfrutar de su encanto.

Sucedió así:

En el lejano reino de Glondiva subió al trono Gadha siendo todavía muy joven pues recién había cumplido 16 años, cuando sus padres murieron de una gripe.

Aunque joven el joven Gadha tuvo el buen juicio de mantener en sus puestos a todos los servidores de sus padres, de tal manera que el reino funcionaba como si nada hubiera ocurrido.

En los prados y jardines que circundaban la fortaleza palacio del rey vivía Paleiswag, un guarda viudo, en compañía de sus tres hijas: Melarte, la mayor, Mesatare, la mediana y Pak, la más pequeña.

Pak tenía la misma edad del rey y este al verla se quedó como un pajarito que hubiera tomado una cerveza, dio vueltas como un trompo y se desmayó.

En realidad esto es una matáfora, algo que ocurrió dentro del muchachito, pero externamente se quedó temblando como un pétalo de amapola.

Desde aquel día se paseaba a menudo atisbando entre las ramas y los setos esperando ver a la muchacha.

Su timidez no le permitía hacer nada más que contemplarla a escondidas.

Vivía con la esperanza de encontrarla sola, entonces estaba seguro de que se atrevería a hablarle.

Descubrió un lugar en el seto que rodeaba la casa del guarda muy discreto, desde donde podía ver sin ser visto y escuchar además.

Las tres hermanas sentadas en el porche hablaban muy animadas de sus deseos y esperanzas. El rey no perdía detalle.

Melarte decía:

—Como me gustaría conocer a un joven guapo que fuse panadero, así tendría el pan asegurado para mí y para mis hijos toda la vida.

Mesatare suspiraba así:

—Pues yo sería feliz casándome con un cocinero joven y guapo, porque tendría pan y comida para toda la vida.

Pak, entretanto bromeaba con pícara sonrisa:

—Pues yo no quiero ninguno de esos maridos, yo lo que quiero es casarme con el rey.

Y dicho esto se echó a reír a carcajadas. Sus hermanas se unieron a ella riéndole la gracia.

Gadha, el joven rey tuvo que retener un grito de alegría, pues precisamente la que a él le gustaba era Pak.

Sin poder reprimirse salió del seto y se presentó ante ellas:

—Escuché vuestros deseos bellas damas y os aseguro que se van a cumplir.

Las tres siguieron con sus risas, al ver que el muchacho les seguía la broma, pues no conocían al rey. Y Gadha siguió hablándoles:

—Yo me voy a encargar de que se cumplan vuestros deseos. Tú te casarás con mi panadero, que es joven y guapo como querías. Y también tú te casarás con mi cocinero conforme a tu deseo, y en cuanto a ti, te casarás conmigo, pues yo soy el rey.

Y al oír esto las tres hermanas tornaron a las risas, pues ninguna creo que era el rey quien les hablaba.

Estaban en esto cuando llegó Palesiwab que al ver al rey le rindió homenaje y entonces las tres hermanas se pusieron coloradas como tomates.

Claro que cumplieron sus deseos plenamente las dos mayores, aunque Pak, la pequeña no dijo que aquel no era verdaderamente su deseo, sino una broma que se le ocurrió y que luego no fue capaz de volver atrás.

Llegados a este punto todos os estaréis preguntando que donde está el agua amarilla.

Si queréis saber que ocurre con el agua amarilla tendréis que esperar a mañana, porque en este momento me muero de sueño.

En este momento Aurora nos suelta un bostezo que parece un somnífero, pues a todos nos entra un sueño atroz y nos vamos a toda prisa a dormir.

El agua amarilla que espere a mañana.

Texto: Jesús Muñiz González

El agua amarilla

2 comentarios en “El agua amarilla

  • el 24/10/2020 a las 7:28 pm
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    Que hermoso cuento su sueño fue hecho realidad para la tres hermana

  • el 24/10/2020 a las 10:07 pm
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    Buenisimooo!!!!muuuuyy bonitoo!!!

Los comentarios están cerrados.

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