El abanico y su lenguaje

abanicos.jpgUn abanico es un instrumento que fue inventado y fabricado para que de forma manual pudiese producir aire que sirviese para refrescarse cuando se está en un ambiente caluroso, principalmente si es un local cerrado donde no haya corriente natural de aire. El abanico se originó en Japón. Su funcionamiento es muy sencillo, solo basta agitar armónicamente el brazo que lo sustenta con más o menos intensidad; sin embargo su fabricación es delicada ya que se le incorporan ribetes artísticos y materiales de calidad.
La civilización griega adoptó el abanico en el uso doméstico desde el siglo V antes de Cristo y de los griegos imitaron la costumbre los etruscos y romanos la cual fue siguiendo durante la Edad Media tanto en el uso civil como en algunas civilizaciones religiosas. Se hacía el abanico de formas muy diferentes y con material muy variado, predominando la tela y la pluma.
Cuando las damas puertorriqueñas del siglo 19 y principios del siglo 20 iban a bailes eran acompañadas por su madre o por otra persona adulta, llamada “la chaperona”, para velar su comportamiento. Las chaperonas eran muy celosas por lo que las jóvenes tuvieron que inventarse un medio para poder comunicarse con sus pretendientes sin ser vistas por éstas. Usaban su abanico en diferentes formas para trasmitir los mensajes que deseaban. A continuación, una versión del misterioso lenguaje:
Si la dama se abanica sobre el pecho lentamente, significa: “Soy soltera, no tengo novio”
Si mueve el abanico en movimientos cortos y rápidos sobre su pecho: “Estoy comprometida o tengo novio, sigue tu camino”
Si abre y cierra el abanico y lo pone en su mejilla, le indica al joven: “Me gustas”
Si coloca el abanico en su sien y mira hacia arriba: “Pienso en ti de noche y día”
Si sospecha que su amado le es infiel o lo ve hablando con otra joven, se toca la punta de la nariz con el abanico, indicándole: “Algo no me huele bien”
Si abre y cierra el abanico y señala hacia el jardín: “Esperame allí mi amor, pronto estaré junto a tí”
Si camina impaciente de lado a lado golpeando la palma de su mano con el abanico: “Ten cuidado, cariñito, por ahí viene la chaperona”
Finalmente, si mira al joven sugestivamente cubriéndose la boca con el abanico, significa que le está enviando un beso, y obviamente, el joven sabe que él es el escogido.
La fuente original de esta versión se desconoce.

H.Pérez

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