Diferencia entre inteligencia e ingenio. (III)

El hotelero neoyorkino

El gerente general de una cadena hotelera neoyorkina viajó por segunda vez a
Seúl en el lapso de un año; al llegar al hotel donde debía hospedarse fue
recibido cálidamente con un “Bienvenido nuevamente señor, que bueno es verlo
una vez más en nuestro hotel”. Dudando de que el recepcionista tuviera tan
buena memoria y sorprendido del recibimiento, se propuso que -a su retorno a
New York- impondría igual sistema de trato al cliente en la cadena hotelera
que regentaba.. A su retorno convocó y reunió a todos sus gerentes
encomendándoles desarrollar alguna estrategia ad-hoc a tal pretensión.

Los gerentes determinaron implementar un software con reconocimiento de
rostros, base de datos actualizada día a día, cámaras especiales, con un
tiempo de respuesta en micro segundos, así como la pertinente capacitación a
los empleados, etc.,cuyo costo aproximado sería de 2.5 millones de dólares.

El gerente general descartó la idea por costosa. Meses después, en su tercer
viaje a Seúl, luego de ser recibido de la misma manera, ofreció una buena
gratificación al recepcionista para que le revelara cómo lo hacían.

El recepcionista le dijo : “Mire señor, aquí tenemos un arreglo con los
taxistas del aeropuerto; durante el trayecto ellos preguntan al pasajero si
ya antes se hospedó en este hotel, y, si la respuesta es afirmativa, ellos
depositan sus maletas al lado derecho del mostrador.”

“Si el cliente llega por primera vez, sus maletas son dejadas al lado
izquierdo. El chofer es gratificado con un dólar de propina.”

Ya se pueden imaginar Vds. la cara que puso el gerente general ante aquella simple demostración del ingenio asiático,

Rosina

A %d blogueros les gusta esto: