Días de descanso

Cada familia, pareja o persona, elige pasar sus días de descanso según sus gustos o posibles. Los hay que les gusta viajar a países exóticos, ciudades con encantos, playa o montaña. Unos van a su casa de recreo, con sus familiares, de hotel, alquilan un apartamento o se quedan en un camping.
En mi caso, el primer verano de casados, mi marido y yo elegimos el camping, nos gustaba vivir en plena naturaleza y además era gratis.
Luego prohibieron la acampada libre, vinieron los hijos, pero nosotros continuamos yendo primero con tienda de campaña, mas tarde compraríamos la caravana. Mientras los niños eran pequeños íbamos cerca, cuando el menor tenía tres años y el mayor seis nos atrevimos y nos fuimos a Portugal. Guardamos recuerdos imborrables de los veranos en los que recorrimos el país vecino de norte a sur, parte de España y casi toda Francia, de las estancias en las divinas playas de O Grove, en fin que nuestros veraneos fueron muy vividos y felices.
A mucha gente esta vida siempre al aire libre le horroriza, todo es respetable.
Hice una escapadita de cuatro días a mi caravana que llevaba siete años sin ser utilizada, fui sola, la mejor terapia que pude elegir. La soledad elegida es una bendición, digo elegida y no por mucho tiempo, porque a mi me gusta estar con gente, pero necesitaba esa terapia. Levantarse cuando amanece, bajar descalza y caminar por la hierba y enfrente el mar abierto, eso para mi no tiene precio, me gustaría que me acompañara mi marido, pero eso no pudo ser. Bajas a la playa, lees hasta la saciedad, charlas con alguna vecina de parcela, comes cuando quieres y lo que quieres; luego una pequeña siesta, más playa, una ducha reparadora y admirar la deliciosa puesta de sol.
Sé que tendré muchos detractores-as, normal.
¡Ah! Y ¿sabéis que es casi lo mejor?, que la caravana se limpia en un santiamén y siempre está todo recogido.
Feliz semana.
Ángeles

Un comentario en “Días de descanso

  • el 23/08/2010 a las 10:01 pm
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    Estimada¨´Angeles, estoy en todo de acuerdo contigo porque cuando eleiges estar solo, no te sientes solo. Nunca he contemplado una puesta de sol como tediosa, sino como algo mágico, una explosión de luz y color que va cambiando a cada momento. Felicidades. Ceneme

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