Desde mi Desván

¡¡¡ Pero que bien se está en mi desván!!!,  ya huele a primavera, me subo a una silla y asomo la cabeza por mi ventana, recibo la visita de las gaviotas, tienen miedo de que les destruya sus nidos, a lo lejos diviso el monte Alba, me imagino lo floreados que estarán los árboles, que si, … que viene la primavera.  Bien, me dispongo a mandaros esta pequeña reflexión atemporal de una vivencia,  porque yo creo que aunque pasen los acontecimientos las cosas no se olvidan y todo lo que se pueda comentar nunca quedará fuera del tiempo ni de lugar, luego bajaré a tomar con Aurora y su hija el café, que por cierto acompañaremos con unas filloas que hice (como le gusta a la señora el dulce).

En el Centro de Coia me invitaron para ir a la manifestación por la VIOLENCIA DE GÉNERO, durante todo el tiempo que duró pude observar muchas cosas, lo poco que podemos hacer el ciudadano con nuestra humilde presencia cuando a “nuestros poderosos” apenas les importa y sus medidas son lentas, poco seguras y dejando transcurrir el tiempo porque de momento no lo vivieron en sus familias, yo me pregunto: ¿cual sería la actitud de un juez si a su hija la matase el compañero?…

Pero allí estábamos nosotros con nuestros cantos, pancartas, con el silencio respetuoso que lo decía todo, esperando a que quién nos viese se preguntara algo o se parase por unos instantes … Hace bastante frío, estoy asustada por muchas cosas… mi compañera lo nota: ¿que te pasa?… después te cuento, ahora quiero observar a la gente. Pasan dos matrimonios mayores, aminoran un poco el paso como diciendo en su interior ¿que hacen estas personas aquí?… pero con este pensamiento ya se alejaron, sin duda esto no es para ellos; por nuestra derecha aparecen unos chicos muy jóvenes, pasan olímpicamente sin inmutarse de nuestra presencia… observo a dos chicas de unos 30 años (pienso que este problema les puede tocar mas de cerca), les sigo con la mirada para ver como reaccionarán al vernos ¡no os marchéis!, ¡por favor pararos!…¡escuchar nuestros cantos!… ¡que decimos en esta letra!… ya las perdí de vista.

Hay un señor mayor en la puerta del comercio esperando por su señora, si este hombre escuchó y prestó atención (gracias a su señora), un ejecutivo elegante atraviesa la calle ¡ni mira!… veo que se acerca ¡si es el! ¡¡¡que alegría!!!, le conozco, un “destacado” jefe de empresa, camina lento, muy erguido, culto, inteligente, con don de gentes, lo domina todo en su mundo, tiene hijas (siempre dice lo mismo), la mujer tiene los mismos derechos que el hombre… bla… bla… bla… sin duda se parará, nos escuchará, luego a la noche lo comentará con su familia, le sigo en cada paso con la esperanza de que torcerá su cabeza hacia nosotros… y sucedió lo que me temía; el mes de enero me pregunta ¿por qué estas tan seria?… después te cuento… y pensé y sigo pensando: jefe, no te interesaba nuestra presencia porque éramos tu mujer, a quién tu humillas y desprecias, por la calle y delante de sus empleados para fingir buena imagen, le echas el brazo por encima de su hombro y ella es obligada a sonreír… me entraron ganas de llamarlo: ¡si¡ ¡chulo de la zamarra marrón! ven, es por ti, tu que das charlas de buenas relaciones entre los compañeros etc. etc…

Hubo dos personas que si se enteraron, los guardias jóvenes que estuvieron arrimados a la pared todo el tiempo, quizás ellos a la hora de la cena, hablaran de todo lo que vieron con sus mujeres, con su amante, con el cabo de guardia… ¡gaviota, dime algo que estás muy seria!… DEJAME SEGUIR SOÑANDO.

gaviota1

GAVIOTA

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