Desde mi desván

_ventana1Después de tres meses de paro involuntario, la vida me ofrece la oportunidad de poder estar nuevamente entre todos vosotros, son situaciones que en muchos casos primero no se asimilan, luego poco a poco se van admitiendo y con los meses casi  que se agradecen.
En un principio se rompe la rutina diaria, la monotonía de las horas, aquella programación de robot que quedó en “stanby”, tienes una sensación de que “haces y no haces”, no te llegan las horas hasta que dentro de ese cambio, empiezas a organizarte y el robot una vez reprogramado ya no hay quién lo pare.
Como os decía al comienzo, después de este periodo de “incertidumbre”, lo primero que hice fue   visitar a mi vecina ¡cuanto tiempo sin tomar su café, sin escuchar sus historias!.
¡Hola!… ¿se puede?, nos abrazamos deseándonos muchas cosas buenas para el próximo año, pasamos a la salita y allí está su madre arrastrando los 85 años de vida y un grave problema de corazón, un comienzo de demencia  senil,  pero …. esta allí, me abraza fuertemente, como todas las personas mayores que parecen querer mas a los de fuera que a la propia familia y me invita a sentar.
¡Como huele este café¡, entre sorbo y trozo de turrón que he traído sin azúcar pues es diabética, voy anotando mentalmente todo lo que veo y escucho.  La abuelita intenta acabar una cuenta de multiplicar por dos cifras que su hija le puso, no le resulta difícil (esto me indica que cuando era joven, debía hacer muchas), observo el cariño y delicadeza de mi vecina corrigiéndola, esa madre que cuando ella era pequeña le enseño a multiplicar, ahora le estaba devolviendo el amor de enseñarle, ¡que belleza de situación!, se entrecruzan miradas de “que útil soy aún”, “que grande eres madre”, doña Aurora (que así se llama la abuelita) está radiante con sus deberes, tiene la libreta  guardada para cuando lleguen los otros hijos y vean lo mucho que vale aún.
Lo que es la mente porque en todo este tiempo, Aurora preguntó cinco veces: ¿que día es mañana? sin embargo cuando habla de “lo pasado”, es increíble la exactitud en cuanto a fechas, nombres y situaciones, no digamos si el tema resulta ser la guerra civil, ni el mejor cronista lo narraría tan exacto, pobrecita aún vive con miedo a lo que pueda venir y escucho atentamente sus consejos: -ten mucho cuidado lo que hablas con los vecinos, porque si  volviese otra guerra podrían chivarse y vendrían a por ti- … O MY GOD, pues va a ser que ya me veo quemada en la hoguera oliendo a churrasco, o colgada en el VIXIADOR de un árbol, ¡que no doña Aurora que no hay mas guerra!… es que en la tele dicen … (pobrecita para cuatro días que le quedan  y vivir atemorizada)… ¡no haga caso!, eso es lo que dicen cuatro “mataos” que andan metiendo miedo a la gente… ¡venga ya! un trozo de turrón por la PAZ y otro por su cuenta .
Estoy en mi desván corrigiendo este borrador ¡me pregunto si habrá alguien capaz de leer todo esto, … pos bien, que pa ná, no leerlo, si preferís intentar ojear  el DECAMERON  y ya me contaréis si lo pudisteis acabar.

GAVIOTA

Un comentario en “Desde mi desván

  • el 21/01/2009 a las 10:35 pm
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    Un trozo de turrón por Gaviota, ya ves que alguien te lee, ¡resultas fresca!

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