Desde mi desván

¡Que  bueno!, estaba en el mercadillo (porque yo voy a comprar al mercadillo como todo hijo de vecino), me encontré con una colega y hablamos largo y tendido. Uno de sus comentarios era sobre la revista de nuestro Centro, – transmito sus opiniones…- sinceramente los artículos largos ni los leo porque son super monótonos, lo mejor las fotos gaviota2.jpgraras que ponen…, el chiste…, las recetas y fatal la vulgaridad de una que escribe y firma GAVIOTA, (en ese momento, me puse al lado de mi colega, no se si para bien o para mal o para acabar en la guillotina)   pienso lo mismito que tu, -le contesté- como no mejore esta revista se va al tacho… (por supuesto sin identificarme).
Ahora desde mi desván recuerdo lo hablado y pienso: ¿por qué no escribo como Alfonso Samper?  sobre la sexualidad del caballo de mar, las pardas cotúas que siempre se atraganta… ¿ pero me leerían…?  Lo siento, pero no soy ni Rómulo Gallegos, ni el otro, ni el de más allá, si reconozco poseo la agudeza e ironía de Margaret Atwood y también la mala leche (si podéis leerla no lo perdáis), es algo así como yo “echá pa- lante”.
Tengo sobre mi mesa un exquisito batido “to make for Gaviota”; eché en una jarra: sandia, pera, melocotón, manzana, plátano y una zanahoria, batidora al canto y listo, probarlo y ya me diréis.
¡Que calor madre!, como unos 27 grados, estoy con la puerta abierta junto con mi “beautiful” fiestra, oigo a la vecina del 5º que viene con dos niños pequeños, sospecho que trae cajas de ropa para almacenar, observo a dos cabecitas que se asoman por mi puerta ante la curiosidad de verla abierta, apenas respiran para que yo no los descubra, pensarán que tía más rara aquí sola y escribiendo, menos mal que no me ven con el “casco obrero de las gaviotas”, no les digo nada, como que no noté su presencia, con este silencio mío ellos van ganando confianza… la situación mejora, dieron dos pasos más hacia cabeza-coco.jpgadentro (hago como que no los veo), acarician el dálmata de cerámica que les mira fijamente, se ríen de un coco que traje de las Américas con forma de cabeza de indio, y pienso… estos si que son niños espabilados, curiosos, no se cortan, yo a su edad me hubiera puesto en una esquina del pasillo, con la cabeza agachada, sin decir ni media palabra.
¿Como es posible que le interese a nadie todas estas chorradas que yo escribo?, pero considero esta pregunta natural, sin duda propia de cualquier persona que lo haga, no tenéis mas que leer muchos prólogos de gente “importante”y quizás ellos también estén esperando una respuesta.
Na chicos, que pa artículos y libros buenos tos sabemos donde encontrarlos.
Lo mío es como la vida misma, como Almodóvar: piso en Madrid de los años 50, Penélope de mandil… “tracatra” al natural y a la luz del día… – La mamá acaba de llamar a los niños, me dicen… ¿otro día podemos entrar en tu desván que es muy divertido?… pues claro -les contesto-, os espero.
Me viene a la mente lo que me dijo mi colega en el mercadillo:  “los artículos grandes me aburren y no los leo”, mi amiga es sabia e inteligente, seguiré su consejo.
Hasta la próxima y que seáis felices.

GAVIOTA

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