Desde mi desván

La realidad del Imserso

Aclaro: no en cuanto a institución, que yo viví y funciona muy bien, sino en cuanto a detalles cotidianos que están fuera de sus competencias.
Situación: precioso hall de un hotel de Málaga, piernas estiradas, pecho pá lante, 2 Kg. de más, manos finas (llevo sin cocinar ni limpiar pescado 5 días), ¡que lujo!, pero observándolo todo como astuta gaviota y en mi campo visual llama la atención una señora sobre 80 años, que parece no estar en este mundo.
No habla con nadie, sola y cara de sufrimiento, no aguanto mas y me acerco a ella, con prudencia me siento a su lado, intento romper aquel bloque de hielo.

¡Buenas tardes!… ¿bonita ciudad, verdad?… -no me contesta-  ¿se encuentra mal?…

Me dice: -es que me olvidé el cargador del móvil y mis hijos llevan 2 días esperando noticias mias…

¡Pero que le llamen al hotel!…

Es que no saben en que hotel estoy, tan solo les dije que venía a Málaga.
Por respeto a esta Revista, no escribo los sapos, culebras, pensamientos y adverbios de cantidad que por mi mente pasaron en ese momento.
Resuelta la situación para aquella madre, quisiera hacer un llamamiento a los hijos-@s, que en vez de demostrar tanta felicidad 2 meses antes cuando pensaban ¡¡¡que guay, la abuela se va de vacaciones a Málaga!!!  se preocupen de que lleve los medicamentos, carné, cargador y un sinfín de necesidades.
Y por favor queridos-@s, preocuparos de saber en que hotel va a estar (y si no es mucho pediros), en que compañía viajará.

¡Hay cosas que claman al cielo!

Gaviota

A %d blogueros les gusta esto: