Desde mi desván

para-el-dia-de-las-madresA título orientativo os diré que mi escritura es atemporal,  puedo estar escribiendo hojas y más hojas para que luego terminen archivadas, muchos temas a estas alturas carecen de conexión por el tiempo pasado,  pero cuando por casualidad los vuelves a retomar tienes la sensación de darles nuevamente la vida,  es justamente lo que hoy me pasó.

Son vivencias que dejaron huellas profundas, bastante fuertes algunas,  alegres las otras,  relatadas por mujeres que podrían representarnos a cualquiera de nosotras y tal como me las contaron, os las trasmito.

El dolor tan grande de una madre,  cuando su hijo se va de viaje despidiéndola simplemente con un:  ¡hasta luego!,  nunca le da un beso.

La sensación de repugnancia que se siente ante el marido maltratador,  después de ser ella quién le cambia el pañal a su suegro todas las noches.

La abuela que le oye decir a su nieta de 9 años al ver salir a su padre:  ¡ojalá que papá  muera en la carretera!.

La mirada de súplica de aquel chico tuberculoso y esquelético diciendo: ¡por favor señorita, dígame que no me voy a morir!.

La sensación de alivio y paz cuando sale el  “compañero”,  y se oye cerrar la puerta.

Cuando de pequeñita y estaba en la cama enferma, mi madre me barría por debajo de la cama y me cantaba.

El día de Reyes, cuando en la catequesis abría el regalo (era el único juguete que recibía), demasiado pobre para esperar algo.

La primera vez que bailé con el chico que me gustaba, juntamos las manos a la altura del pecho y el temblor de ellas junto a los latidos de su corazón,  fue una experiencia única.

La sensación de saber que dos personas se aman con locura sabiendo que no hay esperanza ni posibilidad de vivir juntos.

La mirada tan dulce de aquella mujer que había bajado de una remota aldea llena de mugre,  cuando la aseaba.

Mañana es viernes ya le temo, ¿que pasa con los viernes?, es el día que tengo para “cumplir”, aborrezco los viernes.

Ahora que ya pasé a limpio mis apuntes “atemporales”, tendrán su fin en la papelera ¡buen sitio!,  en el fondo pienso que fue un buen invento este receptáculo.

Creo que una gran virtud es el escuchar y que hay mucha gente que lo necesita y si no,  hacer la prueba y comprobaréis como se os pasa el tiempo volando.

_Gaviota-FebreroGaviota

Un comentario en “Desde mi desván

  • el 10/03/2010 a las 10:14 am
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    Nuestros sueños van despertando a la realidad y esas experiencias primeras que nos alejaron de la inocencia dejan muchas veces dolores en el alma dificiles de olvidar. Ceneme

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