“De todo nos enteramos”

Mire por dónde, los jubilados vamos a ser unos privilegiados, unos testigos de excepción de un nuevo orden mundial. Siempre pensé que nuestros abuelos (de los que hoy tenemos más de 65) habían formado parte de la generación sorprendente. La de mayor exigencia de adaptación a grandes y sorprendentes cambios. Personas que en el mejor de los casos pasaron del carro de caballos al coche, a los trenes, a los aviones, a los grandes buques, al teléfono y a la luz eléctrica; todo en un marco no superior a los 40 años. Sin duda, fue una época de un severo poder de adaptación, sobre todo personal, porque la información precisamente, no era lo que abundaba. Como muestra, la ola de suicidios que dejó a lo largo y ancho del mundo el paso del Cometa Halley en 1910; fueron miles las personas que prefirieron no asistir a lo que se suponía el irremediable fin de la era humana.

Lejos de sorprendernos, hoy, quienes vivimos en paralelo la revolución informática, aunque la pericia cibernética siga siendo titubeante, nos animamos a adentrarnos en las nuevas tecnologías, sea por los nietos, o por la convicción de las innegables ventajas que aportan a la vida diaria. Y por ahí viene el cambio de escenario al que me refería al principio.

Todos somos vecinos con la Globalización.

La inmediatez ganada por la red de redes ha dado lugar a la tan mentada globalización y con ella, todos somos vecinos.Da igual que uno viva en Redondela, o en un adosadito en Kivalina, parroquia de Alaska Norte. De todo nos enteramos. Vivimos como propio lo que pasa en cualquier lado, y no me negaran que es asombroso lo de Estados Unidos. A qué grado habrá llegado el deterioro social en casa de Tío Sam, para que un personaje soez e insignificante como Donald Trump pueda ser presidente.

Hablando de tecnologías, el susodicho gobierna por Twitter, destilando su rencor por la red social. A mi entender, su cortedad de miras está evolucionando hacia un nuevo ordenamiento mundial. Su repugnante “América first” (adueñándose hasta del continente) y su pretendido proteccionismo industrial, le harán pegar un buen patinazo. Levantar muros, expulsar trabajadores, avivar el rescoldo racial e interponer barreras al comercio habitual, no parece la mejor forma de conducir una nación.

La ceguera presidencial está siendo utilizada por otros países industrializados, como China por ejemplo, para ganar posición con los denostados ‘clientes’ y desorientados fabricantes estadounidenses ofreciéndoles las mejores ventajas. En sólo un mes, Trump ha logrado muchas: Colocar a la súper potencia en un atolladero; que la convivencia diaria en su país se altere llevando la crispación a todos los niveles y, lo que es más peligroso, está sirviendo a su enemigo el menú en bandeja de plata.
China, Rusia, los estados islámicos y algún que otro desequilibrado más, se relamen mientras evocan a Napoleón: “Jamás interrumpas a tu enemigo cuando se está equivocando”.

Tiempos de cambios.

Si nuestros abuelos se enfrentaron a una revolución industrial en toda regla, nosotros parece que asistiremos al relevo en el mundo imperialista. Puede que hasta lo veamos por unos de estos chirimbolos electrónicos capaces de todo.

Texto y fotos : colaboración de Daniel Soto Rodrigo. 

2 comentarios sobre ““De todo nos enteramos”

  • el 9 de marzo, 2017 a las 21:25
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    Un análisis de la situación muy acertado. Está claro que estamos viviendo una evolución en todos los sentidos como nunca se habían producido, pero la evolución no tiene que ser lineal y en el sentido de mejora, también se puede involucionar, y las señales que nos llegan, en algunos sentidos el cambio social que se está produciendo no nos hace por ser muy optimistas.

  • el 12 de marzo, 2017 a las 12:25
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    Importante y buen análisis.
    Mi opinión sobre estos “chirimbolos electrónicos capaces de todo” es que hay que ponerles control. Yo me considero pertenecer a una generación que llamo “sufrida” porque nos supuso esfuerzo conocer la moderna tecnología informática. Me despertó curiosidad y admití su utilidad. Pero, lo que hay ahora, tiene mucho de negativo porque, basándose en la libertad de expresión, se está utilizando mucha democracia burrocrática (de burro) que hiere muchas veces. Claro que somos libres para ver, leer y opinar ( sin ofender, por favor).

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