Cuando una amiga se va

Más razón que un santo tenía el poeta andaluz, que parió la frase que afirmaba que algo se muere en el alma cuando alguien querido se va.

Y en algún rincón de ese alma de este grupo de chiflados que hacemos la revista, algo se ha estremecido hoy al despedir a Lucía.

Porque Lucía se nos va, más bien se la llevan. Y hoy cerca del mar y con las Cies al fondo, le hemos querido dar testimonio de nuestra amistad y gratitud, de una forma sencilla, familiar, entrañable, y  sin discursos ni alusiones para emocionar, como corresponde a unos amigos que despiden a uno que se va.

Y por más comentarios, referencias cariñosas que fueron surgiendo, y el humilde recuerdo-obsequio de rigor, no conseguimos hacerla soltar al menos, una lagrimita.

Pero si creo que la fue situando para el momento en que  Manolo, genio musical de Bohemios, guitarra en mano, le cantó a su vera su pieza musical favorita. Fue entonces cuando los ojos tornaron a rojillos y puso cara de niña buena represaliada injustamente. Por que llorar, lo que se dice llorar, no fue posible. Aguantó como una campeona, firme, fuerte, sonriente y eso sí, emocionada.

Se va, o se la llevan, y si es verdad que los caminos se hacen posibles al andar, la andadura de Lucía aunque corta, recorrió su sendero con gran dignidad, y dejó huellas en su camino de determinación, eficacia, buen hacer, dinamismo y entrega a los demás.

Virtudes que sin duda le acompañarán siempre. Y su forma de caminar por la vida, le van garantizar el éxito allá donde esté y sea cual sea la misión que le encomienden.

Con este equipaje se lleva también nuestro gran afecto, nuestra gratitud y nuestro deseo más sincero de que, sobre todo y ante todo, escoja el camino que al final del mismo le espere la felicidad.

De ello dejamos constancia, y por ello rematamos la entrañable velada, levantando nuestras copas, brindando por ello.

¡¡ HASTA SIEMPRE LUCIA !!

 

 

 

 

Texto: Isidro

Vídeo y fotos: José Antonio

Un comentario sobre “Cuando una amiga se va

  • el 14 de abril, 2019 a las 13:55
    Permalink

    En el viaje de la vida, es posible cargar la mochila con cosas inútiles que la hacen pesada. Cuando metes en ella el recuerdo de personas entrañables al contrario, se aligera. En el breve tiempo de conocerte, Lucía, llevar tu recuerdo en mi mochila es un privilegio del que no voy a prescindir. Ojalá haya más encuentros que sumen más recuerdos, que me traigan más sonrisas tuyas de esos tus ojos que llegan al corazón. ¡Buen camino!

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