Costilla de cerdo estofada

Hay platos míticos que recuerdan a la familia, es el caso de este estofado de costilla de cerdo de mi madre. Esta delicia cocinada a fuego lento consigue que la carne se deshaga en la boca. Esta costilla de cerdo se convierte en la protagonista de un plato delicioso.

Ingredientes: (para dos comensales)
750 g. costilla de cerdo
1 cebolla grande (o dos cebollas)
2 dientes ajos
1 vaso de vino blanco
½ vaso de caldo
1 poco de azafrán para dar color
1 guindilla (opcional)
Pimienta recién molida
1 cucharadita de cúrcuma
Sal
Aceite

Elaboración:
Cortamos la cebolla en trozos grandes.

Pelamos y picamos los ajos en trocitos muy pequeños

Troceamos la costilla de cerdo y la salpimentamos.

Calentamos un poco de aceite de oliva en una cazuela.

Doramos la carne para que quede bien sellada por todos sus lados. Retiramos la carne de la cazuela y reservamos.

En la misma cazuela y con el aceite de haber dorado la carne. Sofreímos la cebolla con los dientes de ajo y la guindilla.

Cocinamos la cebolla a fuego lento durante 10 minutos, removiendo de vez en cuando.

Añadimos la carne que tenemos reservada a la cazuela. Le damos unas vueltas para que se mezcle todo bien.

Agregamos el vino blanco con el azafrán. Dejamos que se evapore el alcohol durante unos minutos.

A continuación echamos la cúrcuma, tapamos la cazuela, y seguimos cocinando a fuego suave durante 15 minutos, pasado el tiempo incorporamos el caldo, y seguimos con la cocción hasta que esté tierna la carne.

Una vez que comprobemos que la carne está tierna y en su punto, la retiramos de la cazuela. Servimos con una guarnición de arroz en blanco, o de unas patatas fritas.

Texto y fotos:
Raquel

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