"Conversar es un arte"

Voy a parafrasear a San Alberto Hurtado que decía que lo más difícil está, no en hablar, sino en callar.
En la conversación, se busca un desahogo, aún bajo el pretexto de una consulta. El que sabe escuchar tiene un gran camino asegurado y a la larga es el que domina. A veces,  uno se maravilla de encontrar amistades en las cuales la influencia real pertenece a aquel que aparentemente tiene menos brillo,  pero si más paciencia para escuchar. Los niños desde pequeños, deben aprender a no interrumpir, a escuchar con respeto, no sólo exterior sino interior,  procurando comprender y asimilar. Interrumpir equivale a decir:  “su opinión no me interesa, ya ha hablado usted demasiado, escúcheme a mí que tengo algo más interesante que decir”.
Interrumpir denota una intoxicación por egoísmo. El que habla sólo de sí piensa sólo en sí. Y el que piensa sólo en sí es maleducado por más instruído que sea. No se trata de convencer al contrario,  sino de intercambiar con modestia las opiniones. Lo ideal es hablar de tal forma que le parezca al otro que se le ha ocurrido aquello que le ibamos a sugerir. Ayudar a pensar (la Mayéutica de Sócrates),  a quíen no lo pide,  no le gusta ser enseñado y la amistad se resiente con la agresividad de las palabras en las discusiones.
Sé impecable con tus palabras, mediante las palabras expresas tu poder creatívo, tu intención se pone de manifiesto a través de tus palabras.  Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres,  lo muestras por medio de las palabras. Pero !cuidado! pueden ser un arma de doble filo, pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Según como las utilizas,  las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que imaginas.
Un buen conversador no es quíen recuerda qué se ha dicho sino que dice lo que alguien quiere recordar.
Un buen conversador muestra interés en lo que el otro cuenta, le mira a los ojos, se adapta y espera su turno,  sin interrumpir y sabe cómo hacer una pregunta a un extraño sin molestar, sin entrometerse demasiado en sus asuntos.
Acepta graciosamente los cumplidos, sabe cómo y cuando felicitar a alguien, sabe como introducir temas fuera de los del trabajo; no habla solamente del tema que le apasiona,  se dirige a todos en el grupo y no solo a uno o a dos,  hace participar a los más tímidos, está atento a cuando su interlocutor empieza a aburrirse del tema y lo cambia por otro,  es amable al darle a entender al otro que no puede prestarle atención porque está ocupado.
Evita los temas manidos o que puedan causar conflictos y se abstiene de entrar en temas de mal gusto o chismes.
ESPERO QUE OS HAYA SIDO UTIL.

Rosalía

Un comentario en “"Conversar es un arte"

  • el 16/01/2012 a las 8:22 pm
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    Gracias Rosalia por este artículo . Un saludo. Alex

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