Concluimos el ciclo de otras meninas.

Les hemos transcrito los testimonios de vida laboral de dos mujeres excepcionales, usuarias de nuestro Centro, Yoya y Paula. Y queremos cerrar este ciclo dando voz, también a tres compañeras más, del taller de viajeros, Maria, Gloria y Marisol, que fueron las primeras en colaborar. Ellas también forman parte de este grupo de grandes mujeres que tuvieron una vida laboral pionera para las mujeres:

Maria, nuestra Maria que siempre nos hace las galletas zamoranas en los viajes, nos hablaba de cómo pasó de regentar un negocio de “confiteria”, a ser telefonista en la conservera de Alfageme. Ella cuenta, con mucha gracia, como fue a solicitar el puesto de trabajo muy arregldita con un vestido nuevo. Y, burlas del destino, al encargado del momento no le convenció y le dijo :”no creo que valga usted para este trabajo”, mientras le miraba su impecable vestido y buenos modales. Pero María siguió insistiendo y se entrevistó con el mismísimo jefe, don Antonio Alfageme. Y nadie se le resiste a nuestra querida Maria. Consiguió el trabajo. Y allí estuvo hasta su jubilación.

Gloria, Marisol y Maria nos cuentan sus experiencias laborales

Gloria, otra pionera en un trabajo que pocas mujeres, o ninguna, ejercían. Ella era herrera en el taller que tenía su padre. Nos comentaba que, al principio, los hombres que llegaban a la herrería para  componer sus aperos de labranza, se extrañaban al verla. Lo último que se imaginaban es que ella, precisamente una mujer, era la que mejor sabía calibrar el acero.  Pero al final se acostumbraron a verla en el taller con su padre y no hubo ningún problema.

Marisol fue otra de nuestras protagonistas. En este caso ella fue secretaria de una multinacional. Una mujer con inteligencia y muy eficaz en su trabajo, que supo hacerse respetar desde el primer día. Así nos comenta que siempre fue respetada por sus compañeros y no se sintió discriminada . Pero eso sí, mientras los hombres podían ir a las manifestaciones a reivindicar derechos, ella tenía que irse corriendo a casa a recoger a sus hijos del cole, y hacer esas mil tareas del hogar que nadie paga ni reconoce.

Nuestro compañero Telmo, otro hombre excepcional, iba a cerrar este interesante ciclo cuando  se tuvo que cerrar los Centros Sociocomunitarios por esta terrible pandemia del coronavirus. Telmo nos hablará, cuando pase todo y volvamos a reunirnos, de esas mujeres fascinantes y excepcionales de su familia.

Las meninas más artísticas

Gracias a todas y todos ellos por estar con nosotras. Las “meninas” cada vez más se acercan a la luz de la igualdad, con lucha y esfuerzo, aunque aún falte.

 

Texto- AG

Fotos- diversas

 

 

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