Con el confinamiento

Con el confinamiento, procuro salir de casa lo menos posible.

Aunque es necesario salir a comprar comida.

Cómo amaneció lluvioso no me apetecía nada ir de compras.

Siempre voy a última hora, cuando la gente está comiendo, de ese modo no hay casi nadie y disminuye el peligro de contagio.

A eso de la una paró de llover, hasta salió el sol. Eso me animó un poco.

De camino a la frutería, me paré en la carretera junto a los contenedores del reciclado.

No hice más que abrir la puerta y sentí un fuerte impacto. Un muchacho se desplomó delante de mi.

Sangraba por la cabeza, tenía un buen corte en la sien. Me había olvidado el móvil en casa. Durante un par de segundos me quedé parado.

Luego bajé del auto con un paquete de pañuelos e intenté detener la hemorragia. La herida no parecía importante.

Hizo intento de levantarse mientras balbucía torpemente y no pude entenderle.

─Quieto, ─le dije, ─Espera que te limpie la herida. No tengas tanta prisa.

─Ya estoy bien… Tengo que irme… gracias…

No le entendía bien, porque tenía un corte en el labio y le costaba hablar.

─No te muevas. Voy al maletero a buscar algo para contener la hemorragia. Lo mejor será que te lleve a urgencias.

No dijo nada. Se quedó sentado en el suelo. Cogí la toalla del maletero y se la enrollé como pude en la cabeza.

─A ver si puedes levantarte. Despacio.

Logré que se incorporara y le ayudé a sentarse. Gracias a la toalla no sangraba tanto.

Nos fuimos a urgencias. Hubo suerte. Nos atendieron al momento. Aunque enseguida me adviertieron que me pusiera la mascarilla.

Con el confinamiento lo de la mascarilla me trae frito.

En media hora le curaron las heridas, le vendaron la cabeza y le pusieron un parche en el labio. No tenía nada roto.

Nos fuimos al auto y le pregunté a donde quería lo llevara.

─Da igual. Déjeme ahí en el pueblo. No se preocupe.

─Preocupado ya estoy. ¿Dónde vives?

Se quedó callado. Tras unos minutos habló.

─La verdad es que ahora mismo estoy bastante aturdido y no sé a dónde ir.

Aquello me extrañó un poco. Al fin me decidí.

─Te voy a llevar a casa, comemos algo y luego decides.

No dijo nada. Me pareció que asentía con la cabeza. Luego cerró los ojos.

Al llegar a casa lo acompañé al salón y me fui a calentar la comida. Cuando voy a la compra, dejo la comida hecha.

Puse al fuego la cazuela con las lentejas y mientras hice un té bien cargado.

Entretanto puse la mesa y fui a buscarlo al salón. Estaba medio adormilado y lo espabilé.

Comimos en silencio. Yo estaba hambriento. El comió despacio y sin mucha gana.

Al terminar le indique que volviera al salón y allí tomarías el té.

Cuando se lo llevé me preguntó si podía usar mi ordenador. Le dije que si y enseguida se sentó frente a la pantalla, le dio al botón de encendido y espero.

Aunque el té estaba muy caliente lo empezó a tomar a sorbitos.

En cuanto el aparato estuvo encendido, sin preguntarme la contraseña tecleó con rapidez y accedió al momento. ¡Era un experto!

Me mostró enseguida con el google maps mi casa, luego el lugar donde tropezó con la puerta del auto y por último urgencias.

A continuación señaló un punto del mapa en Asia y dijo:

─Yo vengo de aquí.

─Eso está muy lejos chaval. ¿Cómo llegaste aquí? ¿Dónde te alojas? Tus padres estarán preocupados por ti.

─No tengo padres. Es una larga historia

Me miró  y noté cansancio en sus ojos.

─Tendré mucho gusto en escuchar lo que quieras contarme, pero creo que ahora necesitas descansar. Me da la impresión que entre el golpe y que seguramente llevas varias horas sin dormir…

─Sí, tengo sueño, estoy molestando mucho.

─Molestia ninguna. Cómo puedes ver estoy solo. ¿Qué te parece si descansas ahora y hablamos después? Digo, si no tienes a nadie que te esté esperando.

─Nadie me espera.

Le dije que mientras se terminaba el té le prepararía una cama para dormir.

Y así fue. A los pocos minutos lo acompañé a la habitación y allí lo dejé.

Luego me fui al salón, puse la tele y mientras tomaba mi té me quedé dormido.

Con el confinamiento también me duermo fácilmente a cualquier hora.

 

Jesús Muñiz G.

Con esto del confinamiento

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4 comentarios en “Con el confinamiento

  • el 09/02/2021 a las 2:09 pm
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    Hola buenos días Jesús feliz martes oye no sería peligroso tener ese chico en tu casa tú viviendo sin saber de donde viene y cuáles son su costumbre

  • el 09/02/2021 a las 10:35 pm
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    La historia promete Jesús. Espero que la continúes. Estoy intrigada. Un abrazo

  • Pingback: Cuando desperté - Revista Digital CS Coia Vigo

  • el 15/02/2021 a las 4:53 pm
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    Que osado, confiado Jesús!! ..una historia muy bonita !!

Los comentarios están cerrados.

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