“Como sobrevivir a las obras en casa”

Estar de obras en casa es toda una odisea, y quiero contaros mi última aventura con el cambio de las tuberías de mi casa.

Comenzaré diciendo que tenía en proyecto hacer el cambio de las tuberías, pero iba retrasando la fecha. Un día por fin me decido y, después de esperar casi dos meses por el fontanero, me llama comunicándome que al día siguiente a las 9 h., venia hacer el trabajo. Comento al fontanero y al albañil que al terminar uno, comience el otro. Les digo que tengo el tiempo justo. Va a nacer mi primer nieto, y ya le dije a mi nuera que esté tranquila para que no se adelante el parto. Porque seria imposible que pueda venir a casa tal y como esta ahora. Y mi hijo que esta en Barcelona todos los días me pregunta como va la obra, que pronto va a venir. “me entra el pánico”.

Así que ya me veis recogiendo todo lo que tengo en los cuartos de baño. Las toallas, mi albornoz, todo lo de aseo etc. Al abrir la puerta por la mañana al fontanero le pregunté si venia a trabajar o se mudaba para mi casa porque trajo tantas cosas que desde la entrada fue dejando por todas partes herramientas. Hace muchos años que lo conozco y se que es todo un profesional, me alegré de verlo pero estaba deseando que acabara pronto y se llevara todo.

Fueron varios días de autentica pesadilla, invadí el dormitorio de mi hija y ya le dije que mientras durase la obra que no viniera a dormir a casa, pues no se podía dar una idea de como esta. Todo lo fui dejando en su habitación, ropa, estanterías, los medicamentos, productos de limpieza etc. Vacié los estantes, y no pensé que tenia tantas cosas, cremas, gomina, desodorantes, perfumes etc, También aproveché para revisar las medicinas y ver las que me habían caducado y llevarlas a la farmacia.

Todo es un caos, eché un rato buscando mi cepillo de dientes ya no sabia donde estaba guardado. Mi cocina es todo menos cocina, solo hay tuberías, el horno, y el lavavajillas fuera de su sitio. Los cajones están sacados del cajonero, solo hay ruido y polvo. A veces me acerco a mirar como va la obra, y pienso “Dios mío“… cuando volveré a ver mi casa como la tenía. Menos mal que me invitaron unos días los amigos y vecinos a comer en sus casas.

Cuando se acerca alguna amiga a ver como va todo, me ve siempre con la fregona en la mano. Tengo que limpiar todo, porque hasta en los dientes tengo polvo de la obra. Ya les digo a todos que no me vuelvo a meter en un “fregao así”, que las próximas las harán los hijos pero yo no.

Quien se lo pasa pipa es mi perro Lucas, ya que hizo muy buena amistad primero con el fontanero y después con el albañil. Va muy sigilosamente a la caja de herramientas y me trae de todo, le da igual que sea cinta aislante, un trozo de tubería, un guante, le sirve todo y esta feliz con su trofeo. Me paso el día llamándolo para que los deje en paz, pero lo controla todo, y los vigila constantemente.

Tengo la casa de patas para arriba, cuando terminen no se por donde voy a empezar. Menos mal que soy bastante positiva y me pasé el fin de semana colocando todo en su sitio. Viendo como recupero otra vez la armonía de mi hogar, y volver a hacer la comida y comer a gusto en casita. Mi perro Lucas los echará de menos porque estaba muy acompañado hasta en mas de una ocasión le daba unos” lambetazos al fontanero”, que se partía de risa. Se van a echar mucho de menos, sobre todo Lucas ya que compartían el bocadillo.

Bueno la conclusión que saqué de hacer obras en casa, si hay que hacerlas se hacen, pero pensar si es el momento. Es importante que estéis tranquilos y tomarse todo con mucha calma y tranquilidad. Ya que si os angustiáis duran mucho mas tiempo, y parece que no se sale de ellas. Todos en algún momento nos metemos en obras pero mirar bien no meter a chapuzas en casa. Hay muy buenos profesionales, y eso es una garantía.

ISABEL

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