Carta sublime a los pirómanos.

Sois gente valiente y atrevida. No es nada fácil hacer lo que vosotros. Tenéis un aplomo tan gélido que el calor que se produce en vuestra “gran obra” hace arder a la persona más fría.

¡Que grandes sois!

Vais contra corriente y estáis tan seguros de hacer esta gran obra que solo deseáis que algunas gentes, os ponga en un pedestal. Sí, esas “gentes” que son todo menos personas, “gentes” como vosotros que solo las personas os desearían ver en ese fuego junto a esos “profesionales” que tanto “bien” hacen a la naturaleza a esa madre naturaleza que tanto admiramos y que ellos, vosotros, os encargáis de darle ese “calor” tan profundo, pero a su vez ese color tan lamentable que todos los borrones juntos de esta vida podrían igualar.

Espero que al conseguir esa gran obra os vayáis a continuar en ese infierno del que nunca debisteis de haber salido ni vosotros ni “vuestras gentes” y así dejar tranquilas a las personas, si a estas personas de bien, que posiblemente no os echarán de menos…¡NUNCA! No ¡NUNCA!

 

Un saludo eterno desde este nuestra tranquilidad, paraíso y vergel, hacia vuestra cizaña imperecedera.

 

Antonio Fernández

14 – 9 – 20

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