Carta a una trabajadora de Residencia de mayores.

Hola María, me imagino que te llamas así, y en mi cabeza te pongo cara para hacerte llegar este mensaje de ánimo y agradecimiento.

Yo ya cumplí los sesenta y cinco,  cuando lo necesite, creo que mi lugar estará en un centro como el vuestro. De momento intento responsablemente hacer una vida activa que retrase ese momento.

Va para todos los que sois esenciales
Esta carta va dirigida a ti que tienes un trabajo “esencial” en esa Residencia.

Con esta carta yo quiero cuidarte un poco a ti María, que cuidas a otros siempre. Hacerte llegar mi admiración y mi amor por estar ahí.

El personal en una residencia, nunca es  suficiente ni nunca se le valora lo suficiente, porque nuestros mayores necesitan muchos cuidados y atenciones en esta etapa, en la que algunos viven en dependencia total. En un trabajo como el vuestro nunca sobra personal. Probablemente se note carencia del mismo para poder hacerlo mejor.

Dudé en escribir a los abuelitos, quizás fuera más fácil y emotivo, pero decidí escribiros a vosotras y vosotros,  es decir a  María, porque nadie puede cuidar a otros si antes no se cuida a sí mismo, si antes no es cuidado. Nadie puede dar lo que no tiene: tiempo para escuchar, material para facilitar la labor…

Que el cuidador esté relajado repercutirá en su relación con los residentes, en el estado de ánimo,  y bienestar de los mismos.

Por eso me gustaría hacerte llegar una agradable y relajante música, para escuchar en un bonito bosque, o en cualquier lugar tranquilo

Vuestro trabajo se realiza en una empresa, pero también en una casa, porque esa es la casa de los residentes.  Lo malo es que en esa casa no todo depende de vosotros, sino de otras personas que gestionan esa empresa.

Tengo una amiga  en Santiago de Compostela, que tiene una residencia. Es un pequeño negocio familiar con trabajadores de la propia familia y ajenos;antes del estado de excepción ya habían decidido aislarse, llevan ya más de cuarenta  días confinados, a día de hoy: contagios cero. Es cierto que todo es más fácil cuando la empresa es pequeña, y las decisiones dependen de aquellos que trabajan directamente. Al principio nos pareció extraño que se encerrasen,  empresarios y parte del personal. Luego entendimos que era una medida muy acertada.

Ellos dicen que velar por la salud de sus mayores, es velar por su pan y su trabajo.

Por desgracia, el modelo que más abunda es de grandes residencias como la tuya.  En la que entre los directivos y los  residentes hay un montón de personas esenciales, a veces invisibles, que son los que tienen trato directo con los residentes.

Así que mi carta va dirigida a ti que estás a pie de realidad, en uno de los lugares más atacados por la pandemia, porque mereces mi respeto y admiración.

Cuidar a personas en la última etapa de su vida, no es una tarea fácil en el día a día, mucho más ahora luchando contra un enemigo desconocido.

Creo que además de respeto y admiración por un trabajo duro, física y emocionalmente, mereces unas condiciones de trabajo dignas, en estas circunstancias más.

Mereces tener todo el material que facilite tu trabajo y tu seguridad. Porque no se trata de ser heroína, se trata de estar ahí, en pie, dándolo todo  con y por responsabilidad, como siempre lo haces, porque sabes que de tu trabajo dependen vidas. Tan importante es   la psicóloga como la animadora, auxiliar de geriatría, cocinera, camarera,  limpiadora… cada uno de vosotros sois  importantes, tanto el que atiende enfermería como el que limpia una habitación.

Pero no olvides lo más importante ahora: cuidarte, protegerte, lo peor que puede suceder es que enfermes tú.

Sabemos lo imprescindibles que sois.

Recibe también las flores de mi agradecimiento.

Así que mi carta es para ti María, para todos vosotros y vosotras, merecéis nuestro cariño por todo el trabajo estresante de estos de días pasados, y los que todavía quedan.

Pero también nuestro apoyo, en reinvidicaciones cuando pedís mejoras laborales. El cuidador tiene que estar muy cuidado,  y valorado por la sociedad, por los empresarios,  por desgracia no siempre es así.

Mucho ánimo para ti María, para todos tus compañeros; desde la seguridad de  mi casa te hago llegar esta carta.

Espero que no volvamos a la “normalidad”, deseo que el mañana sea mejor.

Un fuerte abrazo (virtual)

Margarita.

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