Caminando por detrás de la casa

Caminando por detrás de la casa, siguiendo el camino en mejor estado, nos adentramos en medio de bosques y campos de cultivo.

Poco cultivo y mucho bosque, sin limpiar, cubierto de maleza.

Bosque de eucaliptos, pinos y algún que otro roble.

El paseo es agradable y refrescante en el atardecer veraniego.

La tarde va cayendo, el sol dora las hojas, filtrándose entre las ramas.

El silencio apacible abraza el camino.

El aire limpio inunda los pulmones y la paz aquieta el ánimo.

La naturaleza, descuidada, sin arreglos ni limpieza, abraza y acoge como una madre.

Aunque es una madre bastante abandonada.

La mayor parte de los humanos, se amontona sobre el cemento.

¿Como habría qué hacer para incentivar paseos por el campo en lugar de botellones?

Parece que no nos importa que corten árboles para hacer plazas frías y enlosadas, con silencios de cárcel.

¿Será porque en el campo el silencio te hace pensar?

Es posible que a muchos les cueste encontrarse consigo mismos.

Será cuestión de autoestima.

A mí me encanta encontrarme, caminando por detras de la casa.

 

Caminando por detrás de la casaJesús Muñiz González

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