Belenes y un buen chocolate para despedirnos del 2018.

Los talleres culturales que vengo desarrollando desde varios años, intento que sean muy  amenos . Quiero demostrar que la cultura es muy divertida y, sobre todo, nos ayuda a comunicarnos mejor, además de leer mucho, viajar lo que se puede y encontrarnos con los libros, entre ellos nuestros queridos autores clásicos.
Siguiendo esta línea, de que la cultura divierte y enseña, los grupos de lectura nos despedimos , por este año, con un buen paseo por Vigo para visitar el magnífico belén de la Casa das Artes, realizado por una asociación de Zamora, el de los niños de Afundación, lleno de una imaginación desbordante, y el belén de la Casa da Cultura Galega, que nos recuerda a esos paisajes de la nieve que tan presentes están en estas fechas en los Paises Bajos.

El grupo de los talleres culturales, que nos despedimos este día hasta el próximo mes de enero del 2019, compartimos unas horas felices con estas visitas a los belenes que podemos ver en Vigo durante todas las navidades. Nos hicimos fotos con la bola gigante, escuchamos la música del grupo Mayeúsis en la Plaza de la Princesa y, para el adiós, nos tomamos un exquisito chocolate cerca de la Puerta del Sol, bajo la atenta mirada del Sireno.

Gracias a todas y todos los compañeros de los talleres culturales y del viajero . Estamos descubriendo que el mundo de la cultura es  divertido y, sobre todo, nos hace sentir cada vez mejores y felices. Hasta enero que seguiremos con nuevos proyectos, libros y viajes.

Queremos destacar en esta galería de fotos, algunos de los belenes que se exponen en una de las salas de Afundación. Son belenes de colectivos muy diversos, como Aspahnaex, residencia de ancianos, etc. Pasamos unos momentos entrañables admirando tanta imaginación, como ese belén realizado con los primeros teléfonos móviles que salieron al mercado, otro donde los personajes se camuflan en un gran roscón de Reyes que cautivó a nuestra compañera Maria, o el ingeniosisimo belén a base de una impoluta vajilla blanca que presenta un camarero. Pero donde todas nos emocionamos, fue en uno de ellos donde un parchís y dos viejecitos de trapo, nos recordaban en un cartel la siguiente frase:

“Los tiempos cambian, pero los valores transmitidos perduran. En memoria de los que no están. Gracias abuelos”

Recordando todo lo que aprendimos con nuestros abuelos

 

Texto y fotos – Alex