“Bancos”

Banco

nombre masculino

Empresa comercial que realiza operaciones financieras con el dinero procedente de accionistas y clientes.

“Pese a la crisis, el banco ha obtenido unos beneficios netos superiores a los del año pasado”

Edificio, local u oficina en que una institución bancaria atiende al público

Asiento, con respaldo o sin él, en que pueden sentarse dos o más personas.

He recibido un WhatsApp  en el que en cuatro frases resume perfectamente cómo me siento yo, y conmigo una gran mayoría de personas, ante la actitud de nuestros “Bancos”. Y digo nuestros porque ¿de dónde le llega el dinero a esas entidades?

Soy una persona mayor, a la que las nuevas tecnologías le han llegado un poco tarde. No obstante, hay otras, las cuales, no pueden acceder de ninguna manera debido a sus circunstancias particulares: distancia, enfermedad, alguna incapacidad, falta de medios económicos, edad…

Es curioso, por decirlo de alguna manera, quizás debiera decir indignante, comprobar cómo estamos manejados por nuestros “Bancos”. Y no es porque la situación actual de “pandemia” obligue a ciertas maneras de actuar; anteriormente ya tenían unas normas y unos horarios que en nada favorecían a los clientes.

Empecemos por que hay que madrugar si quieres tu dinerito contante y sonante, ya que si tienes que pasar por caja se hace trabajar a un empleado, que tiene que estar libre si la situación cambia, y lo que vas es a otros negocios que favorezcan al “Banco”.

Luego viene estar a la cola, echemos la culpa al “Covid”, y cuando ya consigues entrar no te olvides de la maquinita de coger número (la última vez que estuve en el “Banco” tuve que ayudar a dos personas una de ellas bastante más joven que yo a que lo consiguieran).

Cuando ya has conseguido llegar a tu destino y tienes la suerte de que la persona que está detrás de la mampara te atienda de buena gana… ¡Ojo! depende de la operación que quieras hacer, porque la bromita te puede salir como mínimo unos 5 o 6 € más (el pan de la semana). Sal de la oficina y vete al cajero automático, por qué así lo exige el protocolo, normalmente funciona, y si nó, te hacen el favor de mandarte a la oficina más próxima.

¡Qué soy mayor!  Me pongo nerviosa y esta máquina no me responde.

Cuando ya has conseguido recuperar tu dinerito. Vuelves a casa pensando la cantidad de gente que se ha enterado de que ese día has ido a buscar dinero. Has tenido que madrugar te sientes humillada, utilizada y en cierto modo hasta despreciada… cuando lo que realmente vas a reclamar es  tuyo.

He empezado esta reflexión con la definición de la RAE de la palabra banco y es curioso: lo primero que pone es banco como “empresa financiera”

Yo creo que lo primero fue aquel banco que el hombre necesitó para descansar de sus trabajos. Hoy día lo seguimos disfrutando en nuestros parques y paseos. Nos hacen sentir tranquilos, cuando necesitamos sentarnos un rato a descansar de nuestra caminata, y disfrutar del aire y de la naturaleza… Nos sentimos bien en nuestro banco de madera.

Nada que ver con los “Bancos” en lo derivó esta palabra, pero esto ya es otra historia

 

 

 

Esther

2 comentarios en ““Bancos”

  • el 01/06/2021 a las 3:13 pm
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    Totalmente de acuerdo

  • el 01/06/2021 a las 4:00 pm
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    El árticulo me trajo al recuerdo de cuando estuvimos en Edimburgo. Al igual que en nuestra hermosa ciudad de Vigo, (hermosa, siempre, a pesar del maltrato recibido por algunos políticos) encontramos bancos distribuidos por diferentes puntos de la ciudad. Todos los bancos tenían una plaquita en metal, con un nombre. Preguntando, nos enteramos el porque de la plaquita con el nombre. Cuando alguien fallece, la familia puede encargar al municipio un banco. La familia costea el banco y se le coloca la plaquita con el nombre del fallecido. Así, todos los que se van, quedan recordados por el banco que su familia pone con su nombre. Me pareció una iniciativa estupenda. Porque siempre tenemos placas para las personas destacadas en la historia de un pueblo, o un país. Pero hay tantos protagonistas en la historia familia. Todos ellos también merecen el recuerdo. Y que mejor que un banco donde descansamos y disfrutamos de los momentos apacibles de la vida.

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