Autoestima en zapatillas: un espejo.

Un espejo. Necesito un espejo.

“Espejito, espejito mágico…”.

Un espejo como el de la madrasta de Blancanieves. Que me diga siempre la verdad.

Es decir, un espejo donde pueda verme a mí mismo, tal y como soy. Eso es fundamental para mi vida.

Porque  cada vida es una historia.

Una historia dramática.

Y hay que destacar que ese drama es el reflejo de cómo nos vemos a nosotros mismos.

¿Te acuerdas del espejo? Ese lugar de cristal donde te puedes ver.

Donde debes de mirarte todos los días.

Y tú sabes que mirarte es algo más que verte.

Mirarte es ver más allá. Es verte no solo por fuera. No se trata de ver tus arrugas, tu calva, tu barriga. Ni siquiera de ver tan solo lo que llevas puesto. Aunque a veces lo que nos ponemos refleja un poco como somos, o al menos como nos queremos ver.

De lo que realmente se trata es de ver dentro.

Sí, eso es, dentro, ahí donde solo llegas tú. Quizá se trata de un lugar en el nunca has estado. Aunque está dentro de ti. Ahí es donde está tu verdadero yo. Ahí es donde tú eres tú.

Por lo tanto es importante saber cómo nos vemos.

¿Nos vemos cómo nos ven los demás?

Es decir, ¿creemos que lo que los demás piensan de mi es lo que realmente soy?

Yo creo que los demás solo ven una parte de mí. Por lo tanto pienso que soy algo más

Según esto, entonces, ¿Soy en realidad como me veo?

Mira bien. Es posible que te lleves una sorpresa.

Cuantas veces hacemos cosas que no queremos hacer.

O no hacemos lo que si queremos.

Esto puede resultar incomprensible.

Aún más, ¿Me comprendo?

Alguna vez puede que me diga que soy tonto, que estoy loco, que estoy perdido.

Es posible que al mirarme en el espejo vea a un desconocido.

En resumen, ¿Me conozco?

Cada vez que hice una dinámica de conocimiento me llevé una sorpresa.

Porque los demás no me ven como yo me veo.

Cuántas veces me doy cuenta de que mi conducta no concuerda con mi manera de ser.

Resultado: necesito comprenderme.

Y naturalmente, necesito comprender a los demás.

La clave es la autoestima.

Por encima de todo, yo quiero una vida plena.

Sin una autoestima positiva esto no es posible.

Texto:  Jesús Muñiz González