Autoestima en zapatillas: respeto.

En primer lugar el respeto es el valor que se complementa con la confianza para la autoestima.

Por lo tanto, son necesarios: confianza más respeto.

Sin duda tenía que pensar en ello y pienso mejor cuando cierro los ojos y sueño que soy un Patito.

Porque entonces viene la Ardilla y me ayuda, su presencia le da claridad a mi pensamiento.

Así cuando abrí los ojos, allí estaba mirándome sonriente, como si estuviera leyendo en mi mente.

-Algo estás tramando Patito. Seguro que algo te bulle en la cabeza y quieres hablarlo conmigo.

La verdad, me asombra comprobar cómo puede intuir lo que ocurre dentro de mí. Parece que obedeciendo a mi pensamiento se incorporase de forma natural para entablar diálogo.

-Es verdad Ardilla, ahora mismo estaba pensando en el Respeto.

-¿El respeto? Tal vez ese es un tema que hay que abordar con mucho respeto.

Mientras que lo dice, se echa a reír como una loca, descubriendo que ha hecho un chiste.

-Patito, no te enfades. ¿Pones una cara tan seria cuando me rio? También yo te tengo mucho respeto Patito.

-Es una palabra que viene del latín “respectus” que significa “atención”, “consideración” y “mirar de nuevo”.
-¡Mirar de nuevo! ¡Qué interesante! Me gusta eso.

-Claro, Ardilla. Cuando miramos de nuevo, es porque ya hemos mirado antes y queremos mirar otra vez. Por lo tanto, cuando queremos mirar otra vez es porque lo que miramos merece nuestro respeto.

-Yo a ti te miro muchas veces Patito. Me encanta mirarte.

-También a mí me gusta mirarte a ti.

-¿Ah, sí?

Y al decir esto, mueve sus pestañas arriba y abajo y yo diría que hasta se ruboriza. Es una coqueta.

-¿Sabes? Para que alguien te tenga respeto, tienes que aprender a respetar. Por lo tanto, el respeto debe ser mutuo.

-¿Aprender a respetar? ¿Hay que ir a la escuela?

-En primer lugar, la vida es la escuela. Así que aprender es estar atento, se aprende viviendo y experimentando. Suponte que hay alguien que no te gusta.

-El sapo no me gusta nada. Parece tan resbaladizo.

-Ahí lo tienes. Pues para respetarlo tienes que conocerlo, no discriminarlo, además, aceptar su forma de ser, aprender a valorarlo.

-Eso parece bastante complicado Patito.

-Es cierto. Para respetar hay que ser tolerante.

-Explícame eso Patito.

-¿A ti te gusta el agua?

-La odio. El agua me pone loca.

-Mientras que la adoro. Me encanta.

-Lo se Patito. No entiendo eso, pero es así.

-Pues eso es ser tolerante, aceptar al otro aunque no tengas los mismos gustos, aunque no piense como tú.

-Eso quiere decir que tú y yo nos respetamos.

-Eso mismo. Tú y yo nos tenemos confianza y respeto.

-Eso es muy bueno Patito.

-Si lo es.

-Finalmente podemos hacer una fiesta para celebrarlo.

-Claro que hay algo aún mejor.

-¿Qué?

-La confianza y el respeto por uno mismo.

-¡Ah!

-En resumen, la autoestima es la suma de la confianza y el respeto por uno mismo.

-Yo me tengo mucha confianza y me respeto muchísimo. Anda, vamos a festejar.

-¿Tienes muchas ganas de fiesta, eh?

-Estar contigo es una fiesta Patito.

-Está bien haremos una fiesta tú y yo. Me daré un baño y quedamos luego.

-Mientras que yo buscaré algo para la fiesta.

-¿Ah que hora?

-A cualquiera.

-A cualquiera no, ha de ser a una hora concreta Ardilla. Algún día te explicaré porque.

-Está bien Patito. A las cinco.

-Hasta luego.

Y finalmente me zambullí en el estanque ante la mirada compresiva de la Ardilla.

texto: Jesús Muñiz González

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