Argentina en el recuerdo

Esta semana les contaré el viaje que hice a las cataratas de Iguazú.Son preciosas, primero pasamos a Foz, lado Brasileño, para verlas por ese lado, antes cambiamos en un banco el dinero que llevábamos argentino, en dólares o cruceiros. Almorzamos en un pueblecito llamado Larilla, no estoy muy segura pero creo que se llamaba así, por la tarde nos dedicamos a ver la ciudad, cenamos en el hotel y a descansar, a la mañana siguiente, nos fuimos a puerto Stroessner, Paraguay frontera con Brasil y Argentina, había un gran mercado tipo Portugal pero más grande, yo allí me entusiasmé y compré muchas cosas para traerme para España y hacer algún regalo en Argentina, la plata, por ejemplo estaba baratísima recuerdo comprar varias gargantillas con la pulsera a juego, lo equivalente aquí a treinta o cuarenta pts ¡así quien se resistía! bolsos de calle y bolsones de viaje, en fin como digo todo al cambio, claro, baratísimo, luego tuvimos una experiencia que nunca olvidaré, nos pusimos a dar una vuelta por la ciudad, hacía muchísimo calor y empezamos a tener sed, habíamos comido my bien y eso unido al calor era tremendo, entramos en un bar, nos sentamos y pedimos dos botellines de agua, cuando los trajo yo saqué el dinero y veo que no tenía más que dinero argentino, entonces le di un billete al chico y me dice que no, que ese dinero allí no lo querían, empecé a buscar en la calderilla y no me llegaba ni para un botellín, mi prima tampoco nada, el chico recogió los botellines (que aún no había abierto) y se fue, empezamos a dar vueltas por las calles, de vez en cuando entrábamos en un bar y preguntábamos si admitía dinero argentino y no, era la respuesta, aquello fue angustioso, nos vimos como dos indigentes, muertas de sed y sin dinero, buscamos (lo llevábamos anotado) la dirección donde quedáramos en reunirnos con los demás, nos dejaron dinero y al final pudimos beber, fue una mala experiencia, muy mala y que nos hizo pensar mucho en esa gente que se muere de hambre y sed, por la noche las dos rezamos por ellos, recordando lo que nos habíamos pasado.

Al día siguiente fuimos a visitar la represa de Itaipu. De vuelta a la Argentina fuimos a ver las cataratas de ese lado, a todo el mundo nos gustaron mas que las de Brasil, recuerdo en especial una que era impresionante, se iba por un pequeño muelle que se adentraba en el agua y al final un remolino que se tragaba toda el agua que caía con un ruido ensordecedor y nos salpicaba con su fuerza, como hacía calor lo agradecíamos pero la verdad es que daba miedo, se llamaba la garganta del diablo, me gustó mucho dos que caían paralelas separadas unos pocos metros, de mucha altura, las dos igualitas, se llamaban las dos hermanas, de regreso paramos en Wanda una mina de piedras preciosas nos dejaban coger unas pequeñitas que estaban por el suelo. Comimos en San Ignacio y fuimos a ver las ruinas del convento jesuitino donde dio clases San Ignacio de Loyola. Luego ya la ruta seguida para Buenos Aires.

Espero no haberles aburrido con mi relato pues para la próxima semana les contaré el final de este viaje. Gracias

ESTRELLA

3 comentarios en “Argentina en el recuerdo

  • el 04/10/2010 a las 9:02 pm
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    Bonito relato, Estrella lleno de realidad y bien descrito. Ojalá que nunca tengamos que pasar por la desagradable experiencia que pasó Argentina. Un país próspero y floreciente arruinado por los especuladores y manipuladores de la economía. Ceneme

  • el 05/10/2010 a las 10:34 am
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    Experiencia donde las haya, habra sido un mal rato pero que se puede contar..podriamos decir que buen pais (Argentina) si tuviera buen señor (presidnete), casi como aqui y ese camino llevamos si Dios y los buenos economistas, que los hay, no lo remedia.
    Esperando tu siguiente aventura…un fuerte abrazo.

    Le gusta correr por los campos abiertos.

    Es una alfombra toda verde con miles de flores blancas

    Y alguna amapola morada; filigranas de escondidos senderos

    Perdidos y abandonados. Mil rumbos en la estrella de los vientos.

    Hay charcas sucias escondidas entre los juncos

    Aviso de los grandes mosquitos que las pueblan.

    Grupos rocosos afloran y, en la lejanía, altos montes,

    Reino de los buitres, halcones y Águilas Imperiales.

    Le gusta correr por los campos abiertos y lejanos.

    Sentir y ver, velocidad, ausencias, soledades sin estar solo.

    Sigue un sendero entre hierbas agostadas por otras pisadas.

    El sol en lo alto no genera sombras, a plomo, pesa y quema.

    No hay sombra, solo hierbas, rocas, flores…sudor

    Que se evapora aun antes de tocar suelo.

    Y el loco del chándal y deportivas, corriendo va por los valles.

    Sus pisadas son ecos de lejanos cazadores.

    Ritmos nuevos en un terreno muy viejo, ancestral.

    A su paso, en su vibración rítmica de tambores,

    En la piel de un planeta tan viejo como joven y pujante,

    Las flores se levantan y se alzan al cielo y vuelan.

    Son cientos de flores, ¡no!, miles de flores volando

    A su paso. Una nube blanca que no deja ver, oscurece el cielo.

    Es fantasía, es magia, es alucinante… ¡increíble! Da miedo.

    Le da miedo. Se para sobrecogido, encogido en sí mismo.

    Aquel enjambre de flores sobre él tapando el cielo,

    Rodeándolo, ansiando su cuerpo joven,

    Envuelto como una segunda ropa de flores.

    Cientos de flores, no, miles se posaron

    Sobre su hombros, sus brazos, su cabeza.

    Es un momento único. Se para el tiempo y Gea.

    Son únicas. Son mariposas en los valles de Teruel.

    Y gira feliz dando vueltas. Y las mariposas

    Blancas con ocelos negros, negrísimos,

    Como sabiéndolo, lo rodean, y juegan.

    Y el loco ríe de alegría sintiendo cosquillas,

    Sintiendo el peso enorme y bello de la naturaleza.

    Saltan y vuelan, zigzaguean y se posan y vuelan,

    Y vuelven a posarse sobre él. Liban los jugos de su ropa

    Atraídas irresistiblemente por el salado del sudor.

    Chupan en un íntimo beso los poros de su cara.

    Es el del chándal, la bestia, y las bellas enamoradas.

    Alcorisa le espera. Andorra queda lejana a su espalda.

    Alcañiz muy lejana duerme en el empedrado de sus calles.

    Albalate……

  • el 05/10/2010 a las 6:56 pm
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    Precioso poema, suelto al viento, libre como las mariposas de multiples colores, libre como las abejas que liban las flores, libre secando en su mensaje mis sudores. Enhorabuena. Ceneme

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