Apetitos irrefrenables

Apetitos irrefrenables encendieron su deseo.

En cuanto la vio, su pensamiento se enroscó en la redondez de sus formas.

Aquel tono cereza de su piel le producía un temblor exquisito.

Con deleite se retorció sobre sí mismo, ebrio de placer.

Al principio inició algunas maniobras de aproximación.

Después estableció una estrategia exquisita y delicada, seductora.

Luego se deslizó, suave y cauteloso, hacia la dueña de su deseo.

Mientras contemplaba su perfil dibujado sobre la luz dorada del atardecer que irrumpía por la ventana.

La veía absorta, absolutamente inmóvil.

Como si concentrara su atención en la espera del contacto de alguien a quien despertó el apetito.

Enseguida la distancia se redujo en una tensión alambicada.

Se hacía necesario retener aquellos apetitos irrefrenables.

Ahora pudo aspirar el jugoso aroma que emanaba del objeto de su anhelo.

Entonces avanzó, estirándose con voluptuosa roncería para conseguir el sabroso manjar.

Con tenues y delicados impulsos que alargaban aquel minuto divino, se fue aproximando.

Ya disfrutaba antes de adueñarse de la carne fresca, joven, cubierta de rubores, que engrandecían su atractivo.

A continuación, fascinado como un gato por la luna, perdió el control y la cautela.

Fuera de sí, excitado, se adentró con fuerza irrefrenable en aquella hermosa criatura que lo había seducido.

Que poco dura la felicidad.

De pronto fueron levantados con brusquedad por cinco tentáculos hercúleos hacia las fauces abominables de un monstruo gigantesco.

Cuando estaban a punto de ser devorados por la infernal caverna, salieron despedidos con una violencia irreflexiva.

Finalmente se estrellaron brutalmente contra el suelo, mientras un chillido agudo y penetrante taladraba el silencio:

—¡Mami, hay un gusano en la manzana!

texto: Jesús Muñiz
Apetitos irrefrenables

3 comentarios en “Apetitos irrefrenables

  • el 01/06/2020 a las 7:24 pm
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    Hola buenas noche hermoso cuento y muy buenas reflexion para así está mucho corazones podrido por dentro

  • el 02/06/2020 a las 5:10 pm
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    Corta y didáctica reflexión entre lo *aparente y lo real*, que muchas veces no se corresponden, hasta el punto de poder ser equívoca su exposición.

  • el 04/06/2020 a las 4:06 pm
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    Un cuento peculiar, sutil..

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