Antonio Sanjurjo Badia “El habilidades”

SanjurjoAntonio Sanjurjo Badia nació en la localidad de Sada (Coruña) en el año 1837. Su padre tenía un taller de relojería en su localidad natal y debido a su pericia le llamaban “el Habilidades”, mote que también recibió su hijo. Con 9 años Antonio trabajaba en el taller de su padre, más tarde pasó a hacerlo en una fundición y cuando tenía 17 años emigró a Cuba. Gracias a los conocimientos mecánicos que poseía logró prosperar y montar junto con un socio gaditano un taller de calderería de cobre, herrería, fundición  y cerrajería, que más tarde vendería a su socio para volver a España. En Vigo adquirió a un familiar la maquinaria de la fábrica “Ortega y Bahamonde” con la que montaría la fábrica “La Fundidora” en la que se construían calderas y máquinas de vapor.
FundiciónEn 1880 funda una gran fábrica que llamaría “La Industriosa”, ya que como aficionado a la apicultura que era, admiraba la laboriosidad de las abejas. En la entrada de la factoría se podían ver un olivo y un laurel simbolizando, respectivamente, el trabajo y la gloria. En sus talleres se fabricaban máquinas de vapor, prensas, cocinas, estufas, ollas, balcones, farolas y maquinaria naval.

SumarinoSu creación más famosa fue un minisubmarino o boya-lanzatorpedos diseñada por él mismo, con el propósito de defender la Ría de la flota estadounidense. Este sumergible lo conservaron sus descendientes y actualmente se halla en el Museo del Mar de Vigo. El artefacto se estrenó con éxito el 12 de agosto de 1898, en aguas de la ría y delante de su astillero. Todos los periódicos se hicieron eco de la inauguración del sumergible que lucía en la cubierta las banderas de España y de Vigo.
Con el éxito de la fundición, se convirtió en uno de los empresarios más importantes de la ciudad. En el año 1879 le fue concedida la Cruz de Carlos III por el rey Alfonso XII. En ese mismo siglo formó parte de varias corporaciones municipales en el Partido Conservador junto a, Joaquín Yañez, Antonio López de Neira, Manuel Olivié Rubio, Ramón González García (padre del médico Ramón González Sierra). También perteneció a la Comisión organizadora de la Cámara de Comercio.
Fundó  una empresa de transporte entre Santiago y  Coruña con vehículos de vapor que transformó a la bencina, pero lo más novedoso de esto fue que, como los autobuses, debido a lo dificultoso del camino,  se averiaban frecuentemente, instaló una especie de “telefonía móvil”  para que se comunicasen con la central en caso de avería. Esta empresa se llamó “la Regional” y la dirigía su hijo Manuel Sanjurjo Otero.
En el año 1862, participó junto con otros socios en la primera fábrica de papel que hubo en Vigo, situada en Santa Cristina de Lavadores. También fue el contratista de las obras del suministro de aguas del Lazareto de San Simón.
En 1913 monta un astillero en el mismo emplazamiento de Guixar donde había fundado su primera empresa, en el que construía barcos de pesca y pasaje de 80 toneladas, fabricaba las máquinas en su calderería y pronto este astillero se  convirtió en el segundo de importancia en la Ría.
En 1911 formó parte de los primeros accionistas que constituyeron la Sociedad de Tranvías de Vigo.
Adquirió el primer automóvil que hubo en Vigo, un Clement Bayard de 11cv.  con matrícula PO-10.
Antonio Sanjurjo tuvo tres hijos, de los cuales solo le sobrevivió uno,  Manuel. Todos ellos estudiaron en el extranjero en diferentes especialidades de ingeniería. El pequeño Fernando, que estudió ingeniería química, falleció de tuberculosis. El mayor, Antonio, que había estudiado ingeniería naval y se había hecho cargo del astillero, murió en 1918. El único que lo sobrevivió, Manuel, que había cursado ingeniería mecánica y que en aquel momento estaba al frente de la empresa de transportes,  pasó a hacerse cargo de las empresas en Vigo por lo cual vendieron la empresa de transportes.
Es de destacar su conciencia social, ya que puso en práctica seguros sociales y subsidios de vejez y enfermedad para sus trabajadores creando una Hermandad, mediante la cual se les retenía a éstos una cantidad mínima, a fin de que pudiesen tener un salario a su jubilación o en el caso de que cayesen enfermos. Algo que apenas existía en aquella época. Por otra parte empezó a pagar a sus trabajadores los sábados, ya que en lo usual a  comienzos del siglo XX, era que se abonaran los salarios los domingos, así los obreros tenían que acudir el día de descanso a cobrar y de paso debían limpiar las instalaciones.
Calle san JurjoDebido a su comportamiento para con los trabajadores, el alcalde de Lavadores, al que pertenecía Teis, D. Tomás Martínez Silva, propuso dedicarle una calle. En la moción se decía: “Es rarísimo hallar una fábrica o taller  donde los obreros consideren a su patrono su protector y éste a ellos como sus favorecedores”. El 27 de febrero de 1921 se le dio su nombre a la calle que une la Calzada con los Caños, en el acto al que acudió una multitud, también se descubrió una placa de bronce obra del escultor Alejandro Curty, que aún hoy día se puede contemplar.
En enero de 1922 falleció Sanjurjo Badia. La capilla ardiente se instaló en la nave de su fundición y  fue velado por gente de toda condición social. Su entierro fue multitudinario.
Durante la posguerra un incendio destruyó  “La Industriosa” que dirigía su hijo Manuel.
Actualmente, aún funciona la empresa Funditesa Sanjurjo, en el polígono del Caramuxo, dirigida por uno de sus descendientes, Manuel Sanjurjo Blein, que se dedica a la producción de camisas de cilindro para medianos y grandes motores diesel marinos.
Gloria.

3 comentarios sobre “Antonio Sanjurjo Badia “El habilidades”

  • el 20 de agosto, 2015 a las 8:45
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    Estupendo recopilatorio biográfico sobre el empresario gallego afincado en Vigo.

    Bien documentado y ameno. Felicidades Gloria.

  • el 21 de agosto, 2015 a las 20:19
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    Me gustan estos documentales, Gloria, porque disfruto conociendo a personas fantásticas que dejaron su huella en esta ciudad. Gracias.

  • el 23 de agosto, 2015 a las 12:26
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    Deberíamos tomar ejemplo de estas personas y no pasar por este mundo sin hacer nada. Trabajemos y superemos para el bien de la sociedad y por nosotros mismos.
    Muy interesante, enhorabuena
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera.

Comentarios cerrados.