Adicciones en la Tercera Edad

Cuando hablamos de adicciones pensamos en marihuana, cocaína, LSD. Drogas duras que le dicen. Pero hay otras aceptadas socialmente como por ejemplo las compras, el juego, el tabaco o el alcohol.
Hoy me gustaría centrarme en esta última. En la del alcohol.
Seguramente cualquiera de nosotros conozcamos alguna persona mayor que dejó de trabajar y pasó a ser “PASIVO”, con todo lo que esta palabra implica, o acaba de perder a su cónyuge, por lo tanto transcurre un duelo no elaborado, personas que suelen tener problemas familiares con hijos u otros parientes.

Muchas veces, estas personas en lugar de buscar ayuda, canales de comunicación comienzan aislarse y a incrementar el consumo de alcohol que mantenía en niveles bajos o de muy poca incidencia.
Con esto, y sin darnos cuenta, podemos llegar a depender de esta “costumbre” para animarnos y de pronto nos hacemos adictos SIN QUERLO. El problema de las adicciones se complica puesto que hay un gran porcentaje que además de utilizar fármacos, los combinan con el alcohol, sin saber que esto implica un grave riesgo para el organismo.

Tal vez la mayor dificultad radique en que a estos adictos no los vamos a encontrar tirados por una sobredosis. Su cuadro es diferente, son personas a las que por la edad no se les nota tan fácilmente y se van a dormir tan tranquilos, como si nada.
Está considerado que el alcohol es una droga social, ya que es muy fácil de conseguir y nunca falta un amigo o vecino, quizá bien intencionado, que incita a tomar.
Además no tenemos que olvidar que el alcohol es un representante muy firme en la conciencia de los adultos mayores, ya que simboliza toda su época de juventud y adultez, tiene toda una carga cultural que remite a tiempos de diversión y entretenimiento.
Por otro lado, las personas de edad avanzada presentan patrones de consumo diferentes a los jóvenes, ya que suelen beber diariamente y en cantidades menores pero en forma más sostenida, habitualmente el problema es detectado por terceros perspicaces o porque el afectado acude al médico con alguna dolencia que no atribuye al alcohol.
Suele ser un problema escondido y negado, principalmente en las mujeres a causa de la sentirse culpables o con vergüenza para afrontar su problemática ante terceros. Más aún cuando estos terceros son familiares a los cuales en otras épocas representó un ideal o una moral determinada.
Lo que no se tiene en cuenta son las consecuencias graves sobre los órganos, lo metabólico y el sistema nervioso, esto es debido al deterioro del organismo propio de la edad, a las enfermedades crónicas y a la ingesta de medicación que terminan siendo un cóctel mortal.
Hay algo que es positivo, las personas mayores tienes más probabilidades de recuperarse, debido a que cuando buscan ayuda, se comprometen y le dan continuidad al tratamiento, es recomendable la terapia individual y a veces la terapia grupal
¿Qué se puede proponer desde el punto de vista psicológico para disminuir estos hábitos?  Trabajar con ellos todo lo que les significan los cambios, los sentimientos ante la pérdida, el duelo, la depresión y la ansiedad.

No tenemos que olvidarnos que toda etapa de la vida tiene sus cosas positivas (y negativas) y hay que aprender a disfrutar de ellas. Es un reto descubrir nuevas tonalidades y vivencias.
Si tenemos dificultad para seguir es bueno reconocerlo y buscar ayuda. Encontrar un BASTÓN ÚTIL que nos permita seguir a nuestro ritmo. Desechando APOYOS ENGAÑOSOS que sólo nos hacen daño.

Roxana Bonifato Acosta

Psicóloga – Psicoanalista.

Un comentario en “Adicciones en la Tercera Edad

  • el 04/01/2011 a las 11:57 am
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    Debemos enterder que todos somos esclavos de los hábitos y el trabajo habiendose convertido en uno, cuando lo dejamos nos encontramos vacíos, por lo tanto hay que tener prevista otra actividad para cuando no sepas lo que hacer con el tiempo que tienes disponible y ahí están muy bien los centros sociales con las distintas actividades que ofrecen. aludos M. Correa

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