A otros tres Bohemios de pro

“A otros tres Bohemios de pro”

Para la gente juzgar
Hay que conocer primero
Si lo que se dice es cierto
Y no hablar por hablar

Pues herir a una persona
Juzgando sus sentimientos
No conduce a nada bueno,
Al contrario le deshonra

Por juzgar con imprudencia
A una persona ejemplar
Que por querer hacerle el mal
Será un cargo de conciencia.

Hoy me voy a referir a Manolo, Antonio Varela y Antonio Viladrich.

Manolo naciste en una tierra grande en lo cultural por sus gentes, por su arte arquitectónico, su cultura literaria… y ¡por su música! Tu tierra te glorifico y tu le devolviste el favor con creces.
Te conozco no hace mucho tiempo pero el suficiente para darme cuenta que detrás de esa persona que tú eres hay un hombre muy integro, comedido en el comportamiento, tus conocimientos y con una sinceridad digna de un hombre como tú. Eres una persona estudiosa que llevaste a todas tus facetas de la vida. Exento de prepotencia que algún otro hubiese presumido con lo más ínfimo de tu arte.
Aunque sea por lo que más te conozco, esa música instrumental que tanto deleite me produce, esa guitarra, esa gaita, ese acordeón…. etc. no quiero olvidarme de ninguno, están tus conocimientos informáticos, de arte, cultura… y otro etcétera
largo, eres un gran merecedor a este homenaje por muy simbólico que sea.

Antonio Varela, te conozco también no hace mucho tiempo y quizás al que menos conozco pero desde el primer día me di cuenta que detrás de esa persona aparentemente seria, está un hombre de gran corazón. No me olvido de un detalle que tuviste conmigo cuando me regalaste aquel CD. Apenas me conocías. Son esos detalles que marcan y te marcan. Por eso que de tu guitarra y tu voz algo grande tiene que salir.

Me quedas tú, Vila, Tonio, como quieras. ¿Qué voy a decir de ti?. Nos conocimos hace muchos años, tantos que aún no existía este gran grupo al que, sin temor a equivocarme, tenemos el gran orgullo de pertenecer. Compañero en el Xeral. Infatigable en tu trabajo. Eres ese compañero que todos ansiamos tener. Siempre dispuesto para ayudar en lo que fuese. Nunca una mala cara ponías a nadie
¿Porqué sería que siempre que teníamos un problema principalmente de tu especialidad, nos decíamos sin titubear: “habla con Viladrich” , un compañero para quien no lo sepa, siempre que había una juntanza con la gente de su planta de enfermería allí estaba. Nunca se rajo las vestiduras por estar con sus compañeras-os en todas esas juntanzas. Así fue siempre Vila y así tenemos el orgullo de tenerlo con nosotros…y por encima nos ayuda tanto con su guitarra y su voz. De ti también puedo decir: ¡No cambies nunca Vila!

 

 

Texto: Antonio Fernández

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