A la luz de un candil 2º Parte

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Las lámparas halógenas tienen doble vida útil que las lámparas incandescentes convencionales.
Las lámparas halógenas producen una agradable luz viva y blanca con una temperatura de color de hasta 3200 K (superior a la de las lámparas incandescentes) y con una magnífica reproducción de los colores.
Las lámparas halógenas pueden ser reguladas. El funcionamiento reducido disminuye la evaporación del wolframio y sólo entonces se interrumpe el proceso cíclico del halógeno. Los ennegrecimientos que a pesar de ello pueden producirse en funcionamiento atenuado serán eliminados por un corto periodo de iluminación con plena tensión.
Los múltiples tipos de lámparas halógenas crean la libertad para soluciones individuales de alumbrado, que no sólo corresponden al aprovechamiento funcional del espacio, sino también a la necesidad de la gente de confort visual y ambiente. Pueden crear muchas soluciones de alumbrado, desde una luz difusa, suave y de pocas sombras hasta haces luminosos estrechos y nítidamente delimitados, y así poner acentos creativos y personales.
Existen lámparas halógenas tanto para tensiones de 220V, que funcionan directamente, sin transformadores, como también en versiones de baja tensión para un voltaje de servicio de 6, 12 y 24 V. Sin embargo, estas últimas necesitan siempre un transformador correspondiente para la conexión con la tensión de alimentación de 220 V.
Las ventajas particulares de las lámparas halógenas de baja tensión son el modo de construcción más compacto, la mejor orientación de la luz y la posibilidad de fabricar lámparas pequeñas de líneas elegantes para extensos campos de aplicación.
A continuación se muestran algunas de las lámparas halógenas de la marca PHILIPS existentes en el mercado.

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Marino Lamas Costa.

TR

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