A la luz de un candil 2º Parte

       7.  El vapor de sodio.

Una tercera rama del “árbol de descarga” es la que se refiere al vapor de sodio, en la que aparecieron los primeros frutos en la rama secundaria de la baja presión, gracias a los trabajos de Giles Holst.

En el desarrollo de estas lámparas pueden distinguirse las etapas:
* 1932. El tubo de descarga en forma de “U” es de quita y pon y está contenido en una ampolla de doble pared. Los tipos de 145 y 180 W tenían una vida de unas 2.500 horas y una eficacia luminosa global del orden de los 40lm/W.
* 1960. Al tubo de descarga se le añaden unos pequeños tubos y se le encierra en una ampolla sellada. La eficacia luminosa asciende a 65 lm/W y la vida alcanza las 5.000 horas.
* 1965. La pared interna de la ampolla es dotada de un revestimiento de óxido de estaño. La lámpara de 200 W alcanza los 130 lm/W.
* 1970. El revestimiento de óxido de estaño es sustituido por oxido de indio. La lámpara de 180 W alcanza una eficacia global (contando las pérdidas en la reactancia) de 150 lm/W.
Un brote de la rama de vapor de sodio, al ser injertada sobre la rama de vapor de mercurio, dará lugar a la lámpara de vapor de sodio a alta presión.
A principios de los años 60, cuando parecía que se había establecido una constante de las lámparas de descarga, en lo que concierne a sus aplicaciones, especializándose (en Europa) el sodio para el uso en carreteras y túneles y el vapor de mercurio para calles y ciertos tipos de fábricas, en los Estados Unidos empiezan a comercializarse dos nuevos tipos de lámparas: las de sodio alta presión y las de halogenuros metálicos, a las que se debe asociar respectivamente los nombres de W.C.Louden y G.H.Reiling.
Las lámparas de vapor de sodio alta presión surgen de la asociación del  mercurio y del sodio. El mercurio actúa sobre las característica eléctricas de la lámpara pero no sobre las luminosas, al no actuar como emisor de radiaciones.
La luz emitida por el sodio, cuando su vapor alcanza una presión alta, es mucho más satisfactoria que la emitida por el mismo elemento, cuando su vapor actúa a baja presión, de forma que la lámpara de vapor de sodio a alta presión, cuya eficacia luminosa es, a igualdad de potencia, casi tres veces superior a la de la lámpara de vapor de mercurio, a alta presión va a resultar una importante competidora de ésta última.

Marino Lamas Costa.

TR

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