A la caza del tesoro nazi.

El alcalde de la localidad de Deutschneudorf, en la frontera entre Alemania y la Republica Checa, ha ordenado la excavación del suelo de un bosque cercano en busca de un tesoro nazi. Tras detectar la presencia de metales preciosos en una sima artificial, a 20 metros de profundidad, él y un cazatesoros alemán sospechan que allí podrían encontrarse dos toneladas de oro que supuestamente los nazis escondieron en esa zona al final de la Segunda Guerra Mundial.
Hª y Vida.

Esta noticia me recuerda cuando yo era pequeña y leía cuentos de “Hadas”, así llamábamos a unos fascículos de unos pocas hojas y eran como “El Capitán Trueno” o Roberto Alcázar y Pedrín, los de hadas eran escritos para niñas, otros tiempos.
En algunos el pobre chico o la chica, por mediación de un “Hada Buena” o Un enanito feliz , a veces también por una pobre ancianita, se hacían con un gran tesoro que les solucionaba sus problemas. En este momento recuerdo “Hánsel y Grétel” “El Enano Saltarín “ etc.
Más tarde cuando ya era maestra y vivía en aldeas, por las noches los paisanos, con sus hijos pequeños y yo nos reuníamos alrededor del fuego y, relataban historias de “tesouros escondidos nas covas que deixaron os mouros cando fuxiron”. Incluso estuve muchos años en una escuela, perteneciente al ayuntamiento de Mesía (Ordes), en la que existían las ruinas de un castillo, mandado destruir por lo RR Católicos como todos los de Galicia, y encontramos una moneda de cobre de principios del s. XX , los críos se pusieron tan nerviosos que nos costó trabajo convencerlos que esa moneda se le habría caído a un bisabuelo de cualquiera de ellos .
También se habla de los inmensos tesoros que los judíos españoles dejaron enterrados al abandonar su patria, España, expulsados por los llamados “RR.Católicos”.
Si los alemanes encuentran el tesoro abandonado por los nazis, es de esperar que lo repartan equitativamente entre todos los descendientes de las víctimas que provocaron en sus campos de exterminio, entre los pobres habitantes de los países conquistados, entre todos los que vivieron inmersos en el terror de su cercanía, otro día os hablaré de una pobre niña polaca que dejó unos cuadernos, pocos, no tuvo mucho tiempo, y seguiríamos enumerando. Dudo que lo hagan, espero sin embargo que, si apareciese, las naciones de La Tierra, les obligasen a reparar daños, irreparables animicamente pero si materialmente.
Ángeles.

 

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