Buenos días, desván

Lunes: Vino uno de mis hijos a buscar unas cosas de su niñez. Después de mucho revolver encontró lo que quería y se fue muy contento. En la vida cuantas veces nos quejamos de un día gris, en el que no pasa nada y nos convertimos en estatuas. Hay que moverse, hay que salir al encuentro de la vida. Si busco vida, encontraré vida. Buen día, beso y abrazo.

Martes: Cuando estoy muy a gusto el tiempo se va volando, esa es la sensación al menos. Entonces ese vertiginoso suceder de los días es vivir en un gozo continuo. Buen día, beso y abrazo.

Miércoles: Esperaba un paquete y me llego un aviso de la agencia de que no me lo entregarían hasta después del 15 de junio. ¡Que gracia! Un empleado se saltó la orden y me trajo el paquete. En la vida la prioridad no la tienen el stop, ni el semáforo, ni el guardia, sino la persona. Buen día, beso y abrazo.

Jueves: En la peluquería estaba atendiendo el barbero a un señor que se movía con dificultad. Vino a buscarlo su hija. La conversación derivó sobre el cuándo se fue. Al parecer una enfermedad lo dejo en el estado actual. La vida resulta más difícil cuando te enfrentas a una enfermedad grave. Por eso hay que hacerse fuerte en la salud y prepararse para la escasez. Buen día, beso y abrazo.

Viernes: Al controlar el peso con la enfermera la báscula se disparó. Me dijo que vaciara los bolsillos y ahí bajé más de un kilo. En la vida puede ocurrir que camine lastrado por inquietudes o angustias que me impiden caminar ligero. Amontono una preocupación tras otra y cargo con ellas. No debo llevar más equipaje que lo necesario para cada momento. El sobrepeso impide vivir. Buen día, beso y abrazo.

Sábado: Al despertar hago esfuerzos por abrir los ojos y se me cierran. Me pusieron la vacuna anti-gripal y estoy un poco aletargado. Y estoy a gusto, aunque me cuesta levantarme. La vida es así, unas veces tienes ganas de brincar como una cabra y otras de dormir como un oso. Es una sorpresa tan estimulante vivir, aunque sea durmiendo. Buen día, beso y abrazo.

Domingo: Siempre hay motivos para enfadarse, la ira está a flor de piel. Alguien que hace una maniobra temeraria y casi provoca un accidente, la persona que se pone en medio de la puerta, el que se salta la cola… Y me doy cuenta que si no le doy importancia y sonrío, la vida me abraza y me hace sentir bien. Buen día, beso y abrazo.

Texto:  Jesús Muñiz González

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