Rostros para la esperanza: Nonó y el regalo de Navidad.

Hace unas semanas, tuve la suerte de poder publicar en esta revista la entrañable historia de algunas mujeres de la Ribeira Grande de Santiago, en Cabo Verde. Entre ellas la historia de Nónó, en la que quería llamar la atención sobre los dependientes y su problemática en lugares sin recursos (cuyo relato podéis recordar en el siguiente enlace: http://www.cscoia.com/?p=22763)
Tuvimos además el apoyo de varios medios de comunicación que se interesaron también por la historia de estas luchadoras mujeres. La difusión y el interés fue creciendo. Todo ello desembocó en algo maravilloso y no previsto; no planeado: La solidaridad de los humildes. La solidaridad de los humildes.

Gente humilde, gente normal, como tú y yo, gente sin grandes recursos…pero de gran corazón.
Unas pocas líneas sirvieron para que se interesaran por Nónó y su hija. Se reunió un fondo espontáneo en el que cualquier ayuda era inmensa. Hace dos semanas se le hizo un ingreso directo a Nónó; sin intermediarios, directamente al necesitado.

No era una gran cantidad para nosotros, pero era inmensa para ella. Se le comunicó a Nónó que este dinero no era una caridad: era un regalo de Navidad. Un regalo de Navidad de gente que la admiraba, que empatizaba con ella y querían que, de alguna manera se sintiera apoyada.

La furza de la solidaridad.

El dinero es importante, sin duda. Pero lo grandioso de la historia es que Nónó ya no se siente sola. Se siente importante, se siente querida y apoyada. Eso le ha dado alegría para vivir y una fuerza increíble para seguir. El dinero no va a paliar una situación arrastrada durante años, evidentemente. Pero sí le va a proporcionar un apoyo importante. Por otra parte, Nónó es una mujer especial. No tiene estudios, no sabe leer ni escribir. Pero ello no impide que sea una inteligente mujer, sabia y reflexiva.
Parte del dinero ingresado, lo ha destinado a las necesidades más urgentes de su hija: ropa, un colchón, comida adecuada a sus necesidades…Pero Nónó no se ha cruzado de brazos esperando a vivir de “este regalo”. Otra parte del dinero lo ha destinado a arreglar una especie de kiosko que tenía y que la última riada se lo había destrozado. Allí vende maíz hervido y café, generando así nuevos ingresos. Y por último ha destinado otra parte del dinero a pagar a una vecina para que le cuide a su hija, mientras ella puede salir a atender su negocio…

Y fue posible.
¿No es maravilloso?¿No es realmente un planteamiento inteligente?
Desde aquí quiero dar las gracias de parte de Nónó a todos los que habéis hecho posible este “regalo”: Medios de comunicación por la importancia de la difusión, amigos y familia por el apoyo, alumnos por vuestra sensibilidad, anónimos donantes…¡por todo! Entre todos ha sido posible. Pero lo importante no son nuestros nombres ni la contribución que cada uno haya hecho.
El único nombre que importa es el de Nónó. Se lo merece, sin duda.

Lidia Rojo de Dios.
Ingeniera Técnica Agrícola
Técnica en Gestión Medioambiental
Tf: 986 197900

Un comentario sobre “Rostros para la esperanza: Nonó y el regalo de Navidad.

  • el 16 de enero, 2012 a las 20:17
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    Si nuestra modesta publicación ayudó en algo, ya nos sentimos más que satisfechos y felices de poder ser un granito en esa solidaridad , que ha servido para que una mujer pueda salir adelante. Estas cuestiones son las que importan y nos ayudan a mantener la esperanza, a pesar de todas las crisis económicas y de valores humanos, como los derechos básicos de una persona. Gracias Lidia por tu buen hacer. Un abrazo. Alex

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