Palermo: La rica y diversa fusión de muchas civilizaciones y culturas. (3ª parte)

Palermo me cautivó, tanto por sus grandezas como por sus miserias. Es una ciudad  milenaria, con un  patrimonio artístico y arquitectónico  que te sale constantemente al paso. Fundada por los fenicios, allá por el lejano siglo VIII a.C , se convirtió en el principal puerto de la región.  Y los   griegos, romanos y árabes, hicieron de ella un importante centro comercial. Incluso llegó a ser capital de los emires árabes, que también conquistaron la isla. Toda esa amalgama de culturas, tan diversas, dejó su impronta en la ciudad. Por eso es tan fascinante para mí. También los españoles pasaron por allí y ampliaron la ciudad, dotándola de nuevas  calles, iglesias, etc.  Palermo tiene una historia grandiosa, con muchas batallas ganadas y perdidas y, sobre todo, una constante asimilación de todas las culturas que la fueron cincelando. Es una ciudad que me enamoró.

Pudimos ver su magnífica Catedral, consagrada a Nuestra Señora de la Asunción, construida en lo que antes fue una mezquita. Presenta una amplia diversidad de estilos arquitectónicos: árabe-normando, en sus ábsides y almenas, cúpula barroca, gótico-catalán en el pórtico y neoclásico. Precisamente los ábsides  y el interior nos asombraron a muchos del grupo.

Las capillas: Los restos de Santa Rosalía .

La catedral tiene muchas capillas, En la de  Santa Rosalía,  se guardan sus restos en un arca de plata. Es tanto lo que ofrece la ciudad que nos limitamos a ver lo más significativo. No hay ni tiempo ni fuerzas ya. Por ello les comento algunos lugares emblemáticos de Palermo que, quizás si volvemos, podamos verlo: En la Via Calatafami, que es una histórica avenida de Palermo,  hay unas Catacumbas de los Capuchinos en el  monasterio de igual nombre.  Es un lugar para el morbo y los frikis, ya que  tiene unas ocho mil momias. Fue en el siglo  XVII, cuando a  los frailes les dio por momificar a algunos  ciudadanos, poniéndolos luego en las famosas catacumbas.  La momias están colocadas en hileras verticales.

Lo que sí vimos fue el  Palacio de los Normandos, el Palazzo Sclafani de 1330; la Catedral de estilo árabe- normando del siglo XII; y la Piazza Vigliena, con edificios del siglo XVIII y el corazón del casco histórico de Palermo.  Por supuesto la Plaza Pretoria, la Iglesia de Santa Caterina o  la Plaza Bellini, el teatros Politeama y  el Massimo. Pero aún nos quedaron los museos. Es imposible abarcar la ciudad en dos días. Eso sí, la caminamos por sus vías principales y entramos a las tiendas. Y aún nos quedaba la gran sorpresa: la iglesia de su barrio Monreale.

Monreale y su  Catedral nacida de un sueño de un rey normando.

Está a las afueras de Palermo , en lo que fue  una finca de caza de los reyes normandos. Fue el rey normando  Guillermo II, quien manda construir la Catedral en 1174 y el claustro. Dice que tiene una visión, a través de un sueño, donde  encontraba un tesoro oculto  que dejó su padre. Con esta excusa, va a construir una de las iglesias más bellas de Europa. Dicen algunos historiadores que el motivo era para combatir el poder y la ostentación del  arzobispo inglés de Walter of the Mill.  Y para hacer frente a ese foco de poder, el rey Guillermo II financió las obras de la Catedral de Monreale  y su increíble claustro.  Ni que decir tiene que el Papa de Roma diosu bendición con sumo gusto. El caso es que, a partir de ese momento, esta Catedral pasa a ser el edificio normando más importante de Europa. En su arquitectura encontramos, unidas, varias  corrientes artísticas árabes y europeas, poniendo mosaicos medievales más impactantes  grandiosos de toda la Edad Media. Fue Bonanno de Pisa, autor de la famosa torre, quien narró, en los  46 paneles que hay en los laterales de la iglesia,  escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento.

Los mosaicos del interior, se realizaron con  2.200 Kg de oro y cubren casi 6.000 metros cuadrados de superficie. En esta magna obra  participaron artistas griegos, bizantinos, sicilianos y , seguramente, artistas venecianos enviados por el Papa. Todo el grupo nos quedamos con la boca abierta al ver tanta belleza, riqueza, originalidad  y grandeza. Es un lugar, junto con el claustro, para vivirlo directamente y sentir toda esa fuerza de aquellos hombres que se  consideraban “servidores de Dios”

El regreso con escala en Roma

Concluyó nuestro tiempo en Sicilia, con catarros entre mucha gente del grupo, pero felices por descubrir una isla tan sorprendente y bella. Yo, personalmente, vine con ganas de volver dentro de un tiempo. Confieso que Italia es mi país del alma. Siempre regreso a ella, aunque no lo planifique. Tal vez sea porque siempre pongo la moneda en la Fontana de Trevi en Roma. Bromas aparte, he de reconocer que de Italia me gusta todo, hasta los viejos palacios llenos de desconchones y la pasta, al dente.

Ya les comento que me gustó muchísimo la comida siciliana, de fuertes sabores y mucha berenjena. Pero es la saludable comida mediterránea, tan variada y con mucho sabor. Mi compra principal, como no! fue ese magnífico orégano siciliano que le da a la pasta un sabor especial. También me gustó  su crema de pistachos, y los helados, por supuesto, que fue pasión colectiva.

La Trinacria y su simbología.

Y no puedo concluir este reportaje sin contarles la historia del símbolo de Sicilia: la Trinacria, que aparece también en la bandera.

La Trinacria es el símbolo de Sicilia y tiene su origen en las culturas ancestrales celtas. Hace referencia al sol y al movimiento, como elementos de vida. Es un triángulo, como la propia isla. Una hélice de 3 brazos que representa el paso del tiempo en constante movimiento, como la vida misma, así como la constante evolución y cambio de todo para poder crecer, crear. Es el principio y el fin, la eterna evolución y el aprendizaje perpetuo. Para las culturas celtas, cuya representación era el trisquel, significaba una Trinidad: El pasado, presente y el futuro, que aparece representado en el trisquel. Lo vemos en los petroglifos grabados en piedras.

En la Trinacria siciliana, vemos que aparece la cara de Medusa, con serpientes en vez de pelo. Hay que recordar que las serpientes, en la antigüedad, eran el símbolo de la sabiduría. La cara de la Medusa, de donde salen las serpientes, representa los 4 elementos de la vida: el agua, el fuego, el aire y la tierra . Las alas recuerdan la procedencia divina de Medusa.  Las piernas están torcidas a la izquierda, indicando el Occidente, como la dirección donde se dirige el Sol-Dios. En la mitología griega era la hija del dios Zeus. Y tenía el poder de convertir en piedra a quien la miraba a los ojos. Según la leyenda griega, Medusa y sus hermanas nacieron deformes. Pero algunos poetas griegos, como Ovidio, retocaron esta historia en sus poemas y contaron que Medusa fue una bella mujer violada por el dios del mar, Poseidón. Y a raiz de este hecho, Medusa se transforma en un monstruo que quiere vengarse de cuantos la miren a los ojos. En la bandera de Sicilia aparece la Trinacria. Bandera de dos colores, rojo y amarillo. El rojo representa a la ciudad de Palermo y el amarillo a la ciudad de Corleone. Medusa lleva 3 espigas de trigo, en vez de serpientes, como símbolos de prosperidad y riqueza  de estas de la tierras.

Y aquí concluyo el presente reportaje del viaje a Sicilia que realizamos un grupo de usuarios/as del Centro Sociocomunitario de Coia, del 3 al 11 de septiembre. Volveremos a encontrarnos en el siguiente viaje.

Texto – Alex

Fotos – varias usuarias del Centro

 

Un comentario sobre “Palermo: La rica y diversa fusión de muchas civilizaciones y culturas. (3ª parte)

  • el 7 de octubre, 2018 a las 11:03
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    Con este parte ya se acaba el poder recordar nuestro viaje que tan bien se ha pasado.

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