Continuamos nuestro viaje por Sicilia: llegamos a Catania. (2º parte)

Catania: Bajo la mirada constante del volcán Etna. 

Al norte está el volcán Etna, un vecino grandioso pero temible, como les ha demostrado la historia a los sicilianos. A consecuencias de sus erupciones y terremotos, Catania ha sido devastada y reconstruida varias veces. Los Evarcos fundaron la ciudad de Catania en el siglo VIII a.C. Sufrió infinitas invasiones de romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Pero, a pesar de todo, aún conserva importantes monumentos de la época romana. Motivo por el cual también fue declarada Patrimonio de la Humanidad.Título bien merecido y al que yo añadiría la medalla a la valentía para vivir, cara a cara, frente a un volcán que aún está en activo.
De Catania me traigo recuerdos gratísimos, como el paseo con las compañeras por su calles, los magníficos helados, las bodas donde la novia hacía esperar al futuro esposo varias horas, la guía siciliana y la forma peculiar de cruzar la calle: “poner la mano y así paran”-nos aseguraba la guía.  Fue donde mejor viví ese especial “espíritu siciliano”, que me lleva a los  libros de literatura .

Vimos la Catedral , palacios barrocos, jardines y el estupendo anfiteatro romano. Pero el símbolo de Catania es la “Fuente del Elefante, en una de sus plazas . Lugar donde nos hicimos la foto de grupo. Hubo tiempo, por supuesto, para toma unos helados en los jardines de Bellini, compras y ver el increíble receptáculo, de oro y no sé cuántas piedras preciosas, de Santa Águeda, en la Catedral. Santa a la que los sicilianos le tienen gran devoción y confían plenamente que les salvará de alguna erupción más del volcán.

El Etna: Altivo, imprevisible y lleno de fuerza

Es el volcán activo, más alto de Europa con 3250 metros de altura hasta el borde del cráter. Nosotros, aunque atrevidos, llegamos hasta la zona del refugio Sapienza, a 1800 metros. Visitamos un cráter, que está apagado, el “Crateri Silvestri” con enigmáticos paisajes de lava y tierra negra.

Me informo y leo que la actividad de este volcán empezó hace medio millón de años, con unas primeras erupciones marinas. Veo su negra lista de entrada en activo: 1669, 1928,1949,1971,1981,1983,1991 y 2001. Me da escalofríos y me voy preguntando todo el tiempo, el motivo por el cual las gentes no se marchan de su área de acción. Obtengo respuesta de la guía local al poco tiempo: la tierra es tan fértil, que todo es riqueza por esa zona. Los sicilianos resisten y siguen allí. Nos aseguran que todo está bajo control, en cuanto a que dé tiempo una evacuación de esos pueblos ante la erupción del volcán, que todo es seguro. Pero yo no lo tengo tan claro. Seguramente no viviría por allí, para eso hay que tener sangre siciliana y la mía es sólo de viajera ya menos aventurera.

Nos dicen que hay caminos para ir a pié, pero con guía autorizado, casi hasta la boca del volcán donde se ve un magnífico humo rojo. Se tarda unas 3 horas. Nos falta tiempo para tanta aventura . Una pena porque debe ser increíble llegar a la boca del cráter. Con lo cual, tras la visita al cráter,  ya apagado, nos dejamos tentar por las tiendas de souvenir que hay en la zona del refugio. Pero eso sí, cuando nos acercamos al mencionado  cráter Silverter,  y seguimos subiendo, un viento del mismo infierno siento que me tambalea más de lo que mis fuerzas aguantan. Así que le doy el saludo de admiración al Etna, y me uno al grupo para hacer algunas compras y gozar del entorno.

Taormina: En la  Roca del Monte Tauro.

En la cumbre de la roca, bien arriba, allí está esta bellísima ciudad la fundaron los griegos en el 736 a.C. Tiene tanta belleza el lugar que escritores como Goethe, Truman Capote, Thomas Mann y muchos otros, se inspiraron en ella. Nuevamente vemos catedrales  y, sobre todo, pasamos por sus estrechas y literarias calles, llenas de tiendas bonitas, balcones, fuentes y un Teatro Griego espléndido. Y, al fondo, el mar Jónico que nos tienta con su Isla  Bella, con playas magníficas y las Gargantas de Alcántara, que son formaciones volcánicas llenas de color. No podemos ir, falta tiempo. Pero cierro  los ojos y hago el viaje con la imaginación. Qué bien, porque en Taormina se puede soñar y hacer literatura.

Piazza Armerina. Villa  Romana de Casale.

La impresionante villa romana se encuentra a menos de 5 km. de la bella ciudad medieval de Piazza Amerina, con su catedral del siglo XVII y el castillo aragonés del XIV.

Nuevamente estamos ante otra joya del pasado: la residencia de Maximiano, que gobernó el imperio romano del 286 al 305 d.C. Una Villa donde encontramos más de 50 salas con mosaicos perfectamente conservados la mayoría de ellos. Mosaicos que representan la vida cotidiana de aquella época. Un bellísimo documento histórico escrito en pequeños mosaicos. Desde escenas de caza, los juegos de los niños, las actividades deportivas, el cortejo y el erotismo, los masajes, la mitología, etc, etc.

La Villa tiene 3.500 metros cuadrados, con estancias  cuyo pavimento, al completo, está decorado con estos mosaicos. El más largo de todos es el de las escenas de caza. Pero me gustan, especialmente, la escena de las mujeres haciendo deporte. Si te fijas en los detalles, ves que esas mujeres romanas hacían deporte en bikini o que llevaban una especie de pirsin en el ombligo, incluso el pelo lo tintaban con mechas. Si a los niños les contasen así la historia, seguro que muy pocos se resistían a amarla y conocerla.

Cefalú: Tiene una magnífica Catedral normanda

Es otro de esos pueblos bonitos al lado del mar . Se cree que su origen es fenicio. Está junto a una enorme” Rocca”, como se dice en la zona, sobre la que se erige el Templo de Diana (diosa de la luna y el agua)-siglo IX a.C. Paseamos por las calles, tomamos helados y visitamos la Catedral normanda que nos entusiasma a todos. También llegamos hasta un lavadero medieval atestado de turistas que se remojan los pies.

Alguien del grupo no puede resistirse y acaba bañándose en la playa de Cefalú. Algunos nos conformamos con mojarnos un poco los pies y sucumbir a esos riquísimos helados italianos. Y aquí les dejo, hasta la próxima y última entrega de esta crónica de un gran viaje por la riqueza cultural y humana que nos aportó.

En la tercera parte les invito a recorrer Palermo, una de las ciudades que más me cautivó por todo. Es , para mí, la culminación perfecta del viaje. Una ciudad de esas que guardas en la memoria y en el corazón.

Texto–  Alex. 

Fotos – Varias usuarias del centro