La huida. Pequeño relato de verano.

Jadeante, extenuada, debilitada, no era capaz de respirar, la altitud pasaba factura. El dolor se había apoderado de sus hombros y piernas … Un paso, otro… El camino inexistente, con fuerte pendiente desde hacía más de 6 horas, estaba llevándola al límite de sus fuerzas. No quería pensar en su dolor, simplemente un paso… otro, había tanto que quería dejar atrás . Un paso, otro y al fin la libertad, ganar la batalla, dejar de huir.
El guía conocía bien el camino, vivía de eso. Detrás 10 personas , extraños para ella, seguían sus pasos.
A su espalda cargaba todo lo necesario, poca cosa: agua, algo de comer, una prenda de abrigo, documentación, dinero; era poco pero se había convertido en una carga muy  pesada.
Su mirada en el suelo, trataba de entretener al dolor con las mil variedades de ocres rojizos que pisaba. Hacía mucho que toda su atención se centraba sólo en no caer. El paisaje pedregoso, yermo, estéril; le recordaba de lo que quería escapar. No había nada más en que pensar, no había lugar para pensamientos oscuros. La última media hora el sufrimiento se veía aliviado con la idea de que no podía faltar mucho.

Un último esfuerzo entre rocas gigantes y surgió la  pequeña carretera asfaltada, todo cambió en un instante, el dolor se tornó satisfacción.  Un respiro llaneando,  tras una curva, allí estaba esperándola el flamante y fresco microbús que la  llevaría en una hora a su hotel.
Al fondo, el valle verde contrastaba con el árido paisaje de la montaña. Al llegar, un relajante baño y la paz de encontrarse sola pero libre.

En aquellas vacaciones había dejado de huir de si misma, había empezado a encontrarse.

Mañana, otra ruta la esperaba.

 

Margarita

4 comentarios sobre “La huida. Pequeño relato de verano.

  • el 16 de agosto, 2018 a las 1:51
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    Yo he pasado alguna vez por esa experiencia. Cuando las fuerzas te abandonan y crees que nunca llega el final del camino. Preguntarme que hago yo aquí.
    Me ha encantado. Enhorabuena a la escritora.

  • el 16 de agosto, 2018 a las 12:54
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    Moi acaido para centrarnos máis en quen somos; o esforzó sempre en premio ainda que aaos 20 anos o esforzó non se nota tanto.
    Segue así compañeira, as margaritas -frores delicads- sempre me gustaron moito.

  • el 17 de agosto, 2018 a las 9:13
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    Bonito. Un retato breve pero intenso.
    En el camino de cada cual siempre hay montañas empinadas que superar y la satisfacción de empezar de nuevo

  • el 18 de agosto, 2018 a las 8:48
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    Un relato breve pero bonito y lo que cuenta es cierto, cuando estás de ruta y parece no puedes más y llegas al final y se te va parte del cansancio y te quedas con lo bueno

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