Taquile: la cuarta mejor isla del mundo.

El buscador de vuelos Skyscanner la considera la cuarta mejor isla del mundo. Esos lugares de los que dicen “este es un destino que todo viajero debe conocer una vez en la vida”

Un grupo de 15 amigos de Vigo, algunos usuarios de este centro, en mayo decidimos viajar a Peru. Fue un viaje apasionante. Nos gustaría compartir con los lectores este lugar no muy conocido con una etnografía muy especial.

Desde Puno, puerto en el lago Titicaca, emprendimos nuestro viaje. Después de una parada en islas flotantes de los Uros, pusimos rumbo a Taquile.  Una isla solo visitada por 40.000 turistas cada año, a dos horas de viaje desde Puno aproximadamente .

La inmensidad del lago y la primera vista de la isla con sus plantaciones de eucaliptos nos hizo recordar nuestro océano y sus rías. Nada más poner pie en tierra nos dimos cuenta de que en nada se parecían . Lo primero en llamarnos la atención fueron los carteles dándonos la bienvenida y el atuendo elegante de sus gentes, que visten a la usanza tradicional.

La forma de vestir es producto de las normas impuestas en la época colonial, recuerda la vestimenta tradicional castellana.  Fue uno de los últimos lugares en someterse a la conquista. Tomada en nombre del emperador Carlos V, pasó a pertenecer a Pedro Gonzales de Taquila de quien recibe el nombre. Anteriormente se llamaba Intika.

Desembarcamos. Apenas 100 metros de desnivel separa el puerto de  la villa, la altitud del lago es ya de 3810 m.s.n.m.  lo que hace lenta nuestra ascensión. El guía, muy profesional, va haciendo paradas cada pocos metros, aprovechamos para recuperar el aliento, e  informarnos sobre su cultura y las tradiciones.

Son 567 escaleras admirando el paisaje y sus gentes engalanadas ricamente. Isleños que nos salían al encuentro para ofrecer algo de artesanía, subiendo  grandes fardos sin esfuerzo aparente o simplemente haciendo punto al sol.

Llegamos a la plaza principal donde todo era paz y silencio, los niños respetuosos hablan en voz baja. Sentados al agradable sol de su microclima vimos como discurre la vida hasta la hora de comer. Observamos desde allí el azul intenso de las aguas del lago y sus 5 km/2. de tierra cultivada por 300 familias que habitan la isla. Impresionados por el paisaje y la forma de vida de sus gentes en armonía con  la naturaleza, dejamos transcurrir el tiempo.

Nuestro grupo se había  dispersado tras la ascensión, unos viendo artesanía, otros una exposición de fotos sobre sus costumbres, los más aventureros fueron al punto más alto donde observaron vestigios  preincas, algunos simplemente sentados en el mirador de la plaza disfrutaban de la paz del lugar.

Una comunidad bien organizada

En 1930 los isleños recuperan los derechos de propiedad, desde la colonia había sido propiedad privada. Su organización es comunal. Hasta los años 70, Taquile era una comunidad cerrada al contacto con el mundo exterior. Hoy en día la población ronda las dos mil personas. Hablan el quechua, en muchas ocasiones utilizan el trueque. Sus principales fuentes de ingreso son la agricultura, la artesanía, el turismo vivencial (del que son pioneros en Perú) y el trabajo textil.

Su trabajo de tejido es herencia de la época  prehispánica, en la que sus antepasados fueron los grandes tejedores de la nobleza Inca en las islas sagradas. Su arte textil ha  sido reconocido a nivel mundial, en  2005 fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Sus textiles,  laboriosos y finos, están decorados con figuras simétricas, de colores fuertes, que reflejan hábitos y creencias andinas.

Su vestimenta está llena de códigos. Los casados usan un gorro de lana multicolor largo y los solteros usan un gorro de lana rojo y blanco. Los hombres llevan cinturones de lana que representan el calendario del año. La mujeres visten una blusa roja y muchas faldas multicolores. La cabeza y la cara están protegidas del sol  por un largo manto negro.

La vida de la comunidad  taquileña  se basa en el trabajo comunitario y su código moral se rige principalmente por las leyes Incas: “Ama sua, ama llulla, ama quella” (no robarás, no mentirás y no serás perezoso). Es una comunidad muy respetuosa con sus mayores ya que entienden que la edad otorga sabiduría. Las autoridades se eligen por votación, pudiendo las mujeres votar pero no presentarse a ningún cargo, estas deben además caminar unos pasos detrás de su marido.

No existe el divorcio, pero no debe haber equivocaciones en los matrimonios. En la  isla este es sagrado, tan sagrado que los jóvenes deben convivir previamente para ver si encajan sus caracteres y gustos. En esta etapa no deben tener descendencia, si esto sucede la crianza del niño le corresponde a los padres de la joven y él  debe aportar parte de su herencia al niño.  Le llaman la etapa del pre-matrimonio y la pareja decide cuándo desean casarse, este periodo puede durar años. Las fiestas de matrimonio son un acontecimiento que dura varios días. Antiguamente estaba prohibido casarse con foráneos.

A la hora acordada nos juntamos para reponer fuerzas, con una tradicional comida isleña a base de sopa de quinoa y trucha del propio lago. El lugar inmejorable, una casa de comidas familiar,  ubicada en la plaza principal, bajo una sombra y contemplando el lago.

A media tarde nuestros pasos nos devuelven al puerto donde unos hombres y mujeres realizan sus labores, discreta y silenciosamente, con sus hermosos trajes y su filosofía de vida reposada. Nos despedimos de Taquile satisfechos, sorprendidos y llenos de recuerdos en nuestra memoria y cámaras. De regreso a bordo, mecidos por las olas, todos sucumbimos a una pequeña siesta tan merecida como necesaria en este intenso y agradable viaje.

Texto: Carmen

Fotos aportadas por viajeros del grupo.

 

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